"Mi sueño es el de la patria, el pan y la justicia para todos los españoles, pero especialmente para los que no pueden congraciarse con la patria, porque carecen de pan y de justicia.". JOSÉ ANTONIO

6 de noviembre de 2007

Yo también quiero ser nombrado persona non grata en Casares.



Y es que, a semejanza de Vidal Cuadras, quiero decir aquí, en voz alta, como andaluz y como español, que Blas Infante, el vergonzantemente aupado –por todo el arco político andaluz- a la ridícula condición de “padre de la patria andaluza”, era un cretino y un impresentable y el hecho de que muriese fusilado en zona nacional nunca podrá borrar las inmensas cretineces que él mismo hizo y escribió en vida. La realidad es que nadie sabe lo que hizo y lo que escribió, y sólo saben que murió fusilado, como lo hicieron miles de españoles en los dos bandos, sin que nadie les haya nombrado padres de nada.

El “adelantado” Blas Infante abogaba por una confederación basada en el "derecho de autodeterminación", en un conjunto de Estados confederados por libre decisión de sus naciones, en un pacto rompible a demanda de cualquiera de las partes. Y Andalucía sería una federación de Estados provinciales, incluyendo a Marruecos. “Porque lo español –que Blas Infante identificaba con la civilización europea y el cristianismo– es dañino”. Así, como recuerda Horacio Vázquez Rial en un reciente artículo sobre el inefable Infante (del que he obtenido gran parte de los textos que transcribo), el Padre de la Patria Andaluza no tuvo ningún reparo en viajar a Marruecos, en 1924, en plena guerra de África, para visitar la tumba de Al-Motamid, último rey alhomade de Sevilla, mientras morían acribillados miles de compatriotas suyos en las tierras de Maruecos.

Pero no hacen falta muchos comentarios. Basta con leer algunas de las estupideces que escribía el “padre de la patria andaluza” emulando al no menos iluminado Sabino Arana.

"Sí. Nosotros aspirábamos y aspiramos y seguiremos aspirando a la elaboración de un Estado libre en Andalucía. Y qué, ¿no proclamó su República Cataluña? Pues, ¿cómo va a ser delito en el Sur una aspiración que vino a constituir en el Norte, un hecho lícito, acatado por el Poder Público en España? ¿Que en Cataluña se llegó a atenuar el radicalismo nominativo de República Catalana, con el nombre actualmente eufémico de Generalidad? Pues nosotros no tenemos, por ahora, otras denominaciones que las de 'República Andaluza o Estado libre o autónomo de Andalucía', para llegar a expresar aquella 'Andalucía Soberana, constituida en Democracia Republicana', que dice el artículo primero de la Constitución elaborada para Andalucía, por la Asamblea de Antequera, hace medio siglo, en 1833".

Infante hacía además gala de un anticatolicismo brutal, abrazando, en cambio, el islamismo en su reivindicación de Al Ándalus:

"Legiones raudas y generosas corren el litoral africano predicando la unidad de Dios. El 'arroyo grande', que dijo Abu-Bekr, las separa de Andalucía. Ésta les llama. Ellos recelan. Vienen: reconocen la tierra y encuentran un pueblo culto atropellado, ansioso de liberación. Acude entonces Tarik (¡14.000 hombre solamente!). Pero Andalucía se levanta en su favor. Antes de un año, con el solo refuerzo de Muza (20.000 hombres), puede llegar a operarse por esta causa la conquista de España. Concluye el régimen feudalista germano. Hay libertad cultural. Andalucía entera aprende el árabe, y dice que se convierte. Poco después, Andalucía, ¡Andalucía libre y hegemónica del resto peninsular! ¡Lámpara única encendida en la noche del Medievo, al decir de la lejana poetisa sajona Howsrita! Europa germánica es un anfictionado, bárbaro, inspirado por el Pontífice de Roma. 'Nadie, ni aun los nobles, exceptuando al clero, sabía leer ni escribir. En Andalucía todo el mundo sabía'. No hay manifestación alguna cultural, que en Andalucía libre o musulmana, no llegase a alcanzar una expresión suprema"

Y, por supuesto, en su exaltación de Al Andalus, no tuvo reparos en arremeter contra los Reyes Católicos por la Conquista de Granada, que según Infante fue el origen y la causa de la decadencia de la nación andaluza, haciendo suyo el texto de Abu-Bekr:

"A medida que las cruces y las campanas iban afeando las airosas torres de las mezquitas, la tierra de jardín se tornaba en yermo, y la cruz presidía la esterilidad de los campos, cerrados a los andaluces".

Lo dicho, un auténtico cretino, que debió seguir viviendo para seguir desacreditándose ante la humanidad. ¡Que se enteren en Casares y en el mundo entero!

LFU

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ya somos tres, consideraría un honor compartir ese mismo título y me uno a vuestra iniciativa sin reservas, pues cada uno de las opiniones y teorías del sujeto andalúz en cuestión no son mas que una verdadera y auténtica aberración.
Enhorabuena por tu entrada de hoy.
Reyes