12 de abril de 2010

La Izquierda busca la condena de Garzón


Cualquiera que –como el que escribe- haya vestido la toga unas cuantas veces, sabe muy bien que una de las reglas de oro del derecho procesal –o, mejor dicho, del ejercicio del derecho de defensa- es no encabronar gratuitamente al juzgador, porque al fin y a la postre y más para bien que para mal, estamos tratando con personas y es conveniente no predisponerlas en nuestra contra.

Dicho esto, no dejo de preguntarme qué hay detrás de la insólita estrategia que está siguiendo la izquierda en su defensa del nefasto Juez Garzón, y es que, con amigos como éstos, Garzón no está muy necesitado de enemigos.

Quizás tiendo a sobrevalorar la maestría de la izquierda en el campo de la agitación y propaganda, pero sinceramente me escama tanta torpeza y me huelo que alguien de la propia izquierda está maniobrando de forma maquiavélica para acabar de una vez por todas con Garzón, un tipo ciertamente desaconsejable en el que nadie con mediano juicio puede confiar.

Y es que a nadie con un mínimo sentido común se le ocurre defender la inocencia de una persona tratando de desprestigiar a la acusación –véase en este caso Falange Española de las JONS y Manos limpias-, poniendo a parir al Tribunal Supremo, órgano encargado de su enjuiciamiento y querellándose contra el magistrado instructor. Y como le faltaba la guinda al pastel, los sindicatos no encuentran mejor cosa –con cuatro millones de parados- que llamar a manifestarse a sus vagos y maleantes en defensa del juez mártir, que para algo les pagamos todos su sueldo. Lo han hecho todo, todo, menos defender con argumentos la inexistencia de delito o la ausencia de responsabilidad criminal. Y esto empieza a oler a podrido.

Yo si fuera el abogado de Garzón me echaría a temblar. Si a la argumentación impecable, precisa e incontestable del juez Varela –para más inri, hombre de izquierdas- sólo son capaces de increpar a los querellantes por su ideología y proclamar que el fascismo se ha adueñado del Tribunal Supremo por querer sentar en el banquillo a un juez que ha dado muestras más que demasiadas de su sectarismo, falta de vergüenza y sobrada ineptitud, el destino del reo es más negro que la túnica de los nazarenos del Gran Poder.

Creo que la Falange y Manos Limpias han hecho un verdadero favor al Estado de derecho dando el primer paso para acabar con la increíble impunidad de tan nefasto funcionario. Pero alguien desde la izquierda o, al menos desde el sector más taimado de la misma, se ha aprestado de inmediato, con el insólito circo que ha montado, a mover los hilos necesarios para que acaben de darle la puntilla.

LFU

1 comentario:

  1. Totalmenre de acuerdo, pero, es más, habría también que despolitizar de una vez por toda a jueces y fiscales, echar a los jueces estrella y pedir responsabilidades penales y civiles a quienes instrumentalicen su cargo de administradores de la justicia a favor de una idea política. No caben jueces ni progresistas ni conservadores. No caben actuaciones circenses y desproporcionadas como Ballena Blanca, Malaya o Astapa. La justicia debe ser anónima, prudente y siempre respetando los Derechos Constitucionales de los ciudadanos. Ya está bien de toda esta farsa. El más dañino de todos los jueces, el más politizado, Garzón, no cabe duda, pero no me vale con la expulsión, si ha delinquido que vaya a la cárcel como cualquier ciudadano más.

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