Reproduzco a continuación, por su extraordinaria calidad, la tercera de ABC del sábado 21 de marzo de 2015, firmada por el ex-ministro de trabajo D. Fernándo Suárez González, que incide en que la transformación de la representación popular en séquito y comparsa de los líderes de los partidos está en la raíz de otras corrupciones.
La siempre ilustrativa consulta al Diccionario de la lengua española que su Real Academia nos ofrece periódicamente actualizado permite sostener que reducir la corrupción a su vertiente económica equivale a ignorar la amplitud del concepto. Corromper es sobornar con dádivas o utilizar funciones públicas en provecho económico privado, pero lo es también alterar y trastocar la forma de algo, echar a perder, depravar, dañar, pudrir, estragar, viciar y resulta inquietante que se dedique tanto espacio y tanto tiempo a la dimensión económica de la corrupción y se dé tan poca importancia a otros vicios y daños que pueden incluso estar en la raíz de la que tanta y tan generalizada preocupación suscita.
Se dice con frecuencia que la corrupción económica, denunciada casi a diario por los periódicos y los jueces, puede llegar a poner en riesgo la democracia. Pienso, por el contrario, que nada más eficaz que la democracia para la acusación, el enjuiciamiento y la sanción de los corruptos debidamente comprobados, y me preocupa mucho más la naturalidad con que la opinión pública española acepta que se distorsionen, se ignoren y se manipulen los preceptos de la Constitución que configuran la estructura de la democracia misma. Eso sí que, en mi opinión, la corrompe y la pone seriamente en peligro, en la medida en que puede provocar el desdén, la decepción o la desconfianza de los ciudadanos, aunque cause gran satisfacción a los políticos que se benefician de prácticas bien poco democráticas.
Por poner un ejemplo de la máxima actualidad, el artículo 140 de la Constitución Española dispone que “los concejales serán elegidos por los vecinos del municipio mediante sufragio universal, igual, libre, directo y secreto, en la forma establecida por la ley”, añadiendo inmediatamente que los “alcaldes serán elegidos por los concejales”. Mas he aquí que la aplicación de estos preceptos por los partidos políticos -por todos los partidos políticos- ha llevado a la situación precisamente inversa: todos sabemos ya quienes están propuestos como candidatos a alcaldes, pero ignoramos absolutamente los nombres de los candidatos a concejales que, una vez elegidos, deben a su vez elegir al alcalde.
Como es de suponer, los candidatos a alcalde -elegidos en primarias del todo peculiares o designados por uno de esos dedos todopoderosos que han fabricado nuestras organizaciones políticas- no consentirán impasibles que sus partidos respectivos les elaboren la completa lista electoral y concentrarán todos sus esfuerzos en incluir en ella el mayor número posible de gente de confianza. De donde es lícito deducir que, concluido el proceso, no habrán sido los concejales los que han elegido al alcalde, sino precisamente el alcalde el que ha elegido a la mayoría de los concejales que le ha permitido el acceso a la vara. El mecanismo refuerza el poderío de la primera autoridad municipal y priva de cualquier posibilidad de control a los concejales de su mayoría, mientras los de la minoría protestan, gritan y denuncian, pero no controlan. En cualquier Ayuntamiento que se quiera examinar, se puede comprobar que si el alcalde ha cometido algún exceso endeudando al municipio, bautizando calles con nombres polémicos o contratando personal laboral para regatear información a los funcionarios o para colocar amigos y parientes, la protesta surge de los opositores, pero nunca de los partidarios, únicos que podrían evitar abusos y desmesuras.
Como de las candidaturas a las Comunidades Autónomas se puede predicar exactamente lo mismo, la calidad democrática de las próximas elecciones municipales y autonómicas resulta manifiestamente mejorable, pero no se aprecia en los partidos dominantes la menor voluntad de atribuir a los ciudadanos las competencias que les han venido sustrayendo durante ya demasiado tiempo.
Esa es la situación que tenemos delante aquí y ahora, a pesar de que las primeras figuras designadas para los puestos de principal relieve -y, muy en concreto, para los de Madrid- se desgañitan proclamando su espíritu democrático y, en algún caso concreto, su prosapia liberal. Si los demócratas y liberales proceden de tal guisa, no debieran escandalizarse tanto de que haya quienes pretendan cuestionar el entero sistema y a quienes se viene atribuyendo el equívoco nombre de “populistas”. Su amenaza puede prorrogar durante algún tiempo la insatisfactoria situación actual, pero los partidos hasta ahora mayoritarios deben aceptar que, o se ponen de acuerdo para hacer más auténtica la democracia española, o crecerá exponencialmente el número de los que no tienen el menor interés en defenderla.
Porque, además, lo dicho sobre las próximas elecciones municipales vale desgraciadamente también para las elecciones generales. El número uno de la lista de Madrid invita a participar a quienes tenga a bien y estos ya saben que por el mero hecho de haber sido incluidos en la lista del partido en cualquier provincia española renuncian al fundamental derecho que les otorga el artículo 99.3 de la Constitución, porque no serán ellos quienes otorguen su confianza al presidente, sino que han debido obtener la confianza previa del presidente para ocupar su escaño. No conozco a nadie que sostenga que eso es precisamente lo que se consagró en la Constitución.
De ahí resulta la corrupción -quiero decir el trastueque, la desfiguración- del Parlamento, convertido en cámara de resonancia de los debates partidistas, con lectura de discursos redactados en otros ámbitos, imposibilidad de convencer a nadie que no esté previamente convencido y resultados de las votaciones previsibles desde el día primero de la legislatura. Quienes debieran controlar al gobierno deben el cargo a su presidente y tienen que comportarse con mansedumbre, votando incluso contra lo que piensan o contra lo que anunciaron en sus campañas. Las minorías, como en el ayuntamiento, protestan, gritan y denuncian, pero no controlan.
Esta conversión de la representación popular en séquito, comparsa y acompañamiento de los reforzadísimos poderes de los líderes de los partidos que parecen incapaces de presidir a hombres y mujeres libres y prefieren tenerlos bajo control, porque eso les facilita mucho las cosas, está en la raíz de otras corrupciones. Nadie se puede creer que ni un solo concejal, diputado autonómico, diputado nacional o senador tuviera conocimiento de los desmanes de los colegas que están en la cárcel y si la disciplina de partido les mantuvo en silencio es forzoso concluir que han preferido conservar su situación que representar a ciudadanos decentes.
Hablando de los que están en la cárcel, es obligado recordar que no fueron los electores, sino los seleccionadores, quienes se equivocaron radicalmente al incluirlos en las listas, sin que uno solo de tales seleccionadores haya aceptado la menor responsabilidad, políticamente tan exigible. El velo de los aparentes “comités electorales” permite cubrir las arbitrariedades del dedo.
Si no se afrontan estos graves defectos de nuestra democracia por quienes todavía pueden hacerlo, que no se sorprenda nadie de su degeneración y de la creciente incomparecencia de quienes tienen su vida resuelta al margen de los escaños.
Fernando Suárez González
"Mi sueño es el de la patria, el pan y la justicia para todos los españoles, pero especialmente para los que no pueden congraciarse con la patria, porque carecen de pan y de justicia.". JOSÉ ANTONIO
24 de marzo de 2015
19 de marzo de 2015
Cuando era niño
Cuando era niño ponía todo mi afán en seguir tus pasos,
largos, rápidos y marciales. Hoy lo pongo en acompasar los míos a tu lento
caminar.
Cuando era niño me ayudabas a caminar. Hoy tengo la suerte
de poder ayudarte yo a ti.
Cuando era niño me decías que fuera siempre erguido, alta la
mirada. Y a pesar de los años que has vivido, a pesar de tus limitaciones,
sigues altivo y en pie.
Cuando era niño me enseñaste el valor de la esperanza. Y sigues
sin miedo a la oscuridad, porque sabes que no hay noche sin aurora.
Cuando era niño soñaba que algún día sería un hombre como tú.
Hoy sigo soñando lo mismo.
Cuando era niño y no sabía lo que era ser un hombre, te
admiraba. Hoy, que sé lo mucho que cuesta serlo, te admiro mucho más.
Y le doy gracias a Dios por haber tenido un padre como tú.
LFU
17 de marzo de 2015
Tam Pater nemo. Una hermosa lección de fe
Hace unos días, nos enterábamos de la repentina muerte de un joven a los pocos días de entrar en el seminario. Se llamaba Marcos Pou Gallo. A través de amigos comunes, me llega la carta que su hermano leyó al término del funeral por su alma y no puedo dejar de divulgarla. No tiene desperdicio.
TAM
PATER NEMO
(Nadie hubo, ni puede haber tan Buen Padre)
Queridos amigos, familiares y conocidos;
Entre las 23.30 del sábado 21 de febrero y las 00.00 del día siguiente, domingo 22, mi hermano Marcos falleció en un accidente de moto, a la edad de 23 años, una semana y media después de entrar en el seminario.
No está siendo, como es lógico, nada fácil. Es mi hermano, con quien he crecido desde que nací, con quien he descubierto desde pequeño la vida, con su bien y su mal, su sufrimiento y su consolación, su belleza y su fealdad, lo divertido y lo aburrido, lo grande y lo pequeño. Con quien me he peleado, reído hasta llorar, con quien he llorado, y con quien he descubierto lo más grande que se pueda descubrir nunca ante los ojos de un pobre hombre como él y como yo.
Estos tres días están siendo los más duros de mi vida. Constante es el recuerdo de Marcos, de todo lo que hemos vivido juntos, lo bueno y lo no tan bueno. Es duro estar en casa porque es difícil caer en la cuenta de que ya no va a entrar por la puerta gritando ‘¡Minions!’ (Refiriéndose a Juan y Mateo, mis hermanos pequeños), o en mi habitación, donde él dormía. Es duro vivir, es doloroso. Lo más duro es despertarse por la mañana, porque es como si te dieran la noticia de nuevo. Es dolorosa esta nueva vida sin Marcos en la forma que ha estado siempre, tal y como la conocíamos. Lo sabéis bien aquellos que le conocisteis, aunque fuera por poco tiempo, aunque sólo cruzarais un par de frases con él. A muchos os habrán hablado de él. Y para otros quizá era ‘hermano de’, o ‘hijo de Itziar y Paco’.
A todos vosotros os quiero contar lo que he visto estos dos días. Antes de la misa del domingo por mi hermano, tuvimos la oportunidad de besar por última vez a mi hermano. Estaba precioso, en un ataúd sencillo, como el de Juan Pablo II. Vestido de blanco, puro. Mi familia y yo pudimos estar rezando junto a él. Pidiendo por su intercesión por nosotros, para que comprendamos y nos fiemos del Señor. La misa fue el primer regalo de todos. Fue un verdadero espectáculo. La Iglesia estaba llena, hasta los topes, los dos días. Por delante de mí pasaban todos los rostros que el Señor acarició a través de Marcos. Todo lo que Dios ha generado a través de él, de toda su persona. Estaban las monjas del comedor social donde ayudaba (caritativa) desde hacía 3 años, sus compañeros y los míos del primer colegio en el que estuvimos, profesores de ese colegio, un gran número de profesores del Abat Oliba, alumnos de allí, los amigos con los que jugó al fútbol en La Salle cuando era pequeño, con los que jugó no hace tanto y con los que jugaba este año, incontables amigos suyos y míos de Madrid, matrimonios de allí que le conocieron y vinieron a acompañarnos y a despedirse, toda la comunidad de CL de Barcelona, toda mi familia… Me dejo a mucha gente, perdonadme. Celebraron misa por él en Siberia, Nueva York, Milán, Roma, Madrid, Las Azores, Méjico, Santander… y muchos sitios más donde rezaron por él. A todos gracias por vuestras oraciones y vuestra compañía. Son un verdadero testimonio de todo lo que genera el Padre a través de la débil carne de mi hermano.
Amigos míos y de Marcos. Dios y mi hermano me regalan a cada segundo el amor que os tiene desde el cielo, y que siempre os ha tenido. Tengo la certeza, nítida, que Marcos siempre ha tenido. Tengo esa paz, esos ojos conquistados por el Señor, que Marcos tiene. Me da la sensación de que los abrazos que os doy, los besos y las caricias, son de parte de Marcos. Me sorprendo amándoos un pequeño porcentaje de cómo él os quería, y eso es enorme. Lloro y sufro, le echo de menos, me gustaría abrazarle una última vez. Pero está conmigo. La relación con Marcos es única. Continuamente le oigo decirme que me fíe. Le veo sonreír, le veo feliz, donde toda su vida ansiaba estar. Marcos nos ha hecho el mejor regalo que nadie puede hacer. Nos ha puesto ante la vida, y ante Cristo. Siempre ha sido esa su intención, presentarnos a Cristo, mirad: ‘He visto el mismísimo rostro de Cristo, la ternura con la que Dios ama, he visto cómo me quiere y me da vértigo. ¿¡Por qué tanto!? Dios me prefiere, y en las palabras de Giussani, me prefiere “porque soy nada, porque soy como esa chica de Nazaret de 15 años, nada. O como su marido, un hombre lleno de dudas, confundido, humilde, carpintero, nada”’. Y estos días lo hace de una forma radical y espectacular, con la misa, el funeral y lo que vendrá. Nos presenta el infinito. Cada canto, cada lectura y cada salmo, cada abrazo que me habéis dado, cada rostro que he besado, son signo del Dios bueno que habita en Marcos. Es una sobreabundancia que jamás había experimentado, ni podía imaginar. Sufro con gran dolor, pero soy profundamente feliz. Porque ¿quién soy yo para recibir semejante regalo del cielo, como es la certeza de Marcos? ¿Quién soy yo para ser llamado a una relación con el Misterio como la que él tenía? La Misericordia que Dios tiene conmigo dándome esto se sale de toda medida. Nos da este regalo: ahora sólo lo infinito nos bastará. Ahora solo Dios bastará a nuestros desgarrados corazones de hombres.
La política, la economía, lo que estudiamos o donde trabajamos, lo que vivimos ahora, las relaciones con nuestros seres queridos y amigos, todo vuelve a ser verdadero. Porque todo está revestido de esta espera y esta pregunta: ¿Hay algo que sea para siempre? Si. Existe. Porque lo hemos visto y lo vemos. Siempre quiso presentar a Dios al mundo. Y estos días lo hace de una forma radical. O todo o nada, como ha sido él. Y Cristo está. Amigos, no es incompatible el sufrimiento de perder una ‘forma’ de relación, con la paz y la seguridad de que Dios está. No es incompatible el desgarro con la alegría que Dios presente nos da. Todo lo que nuestros corazones desean, y hoy más que nunca, existe. Lo vimos en Marcos y lo vemos entre nosotros hoy. Lo vemos en la unidad de un pueblo donde el Señor quiso crear a Marcos. Lo tenía todo pensado. Para llevarse a Marcos tenía que estar seguro de que él daba su ‘sí’ libremente y feliz. Y os lo demuestro: Marcos escribía el 11 de febrero esto. ‘ENTRADA EN EL SEMINARIO: Vértigo y confianza plena, soy Tuyo Cristo. Que este sea un camino de santidad. ¡Feliz de darte la vida! Domina más esto que lo que no apetece, da pereza o parece ser una futura fatiga. A ti me encomiendo María. Virgen de Lourdes, ¡hazme fiel! ¡Hazme santo!’
¿Lo veis? Marcos se fue plenamente feliz, como nunca lo había sido. Y nos quiere regalar esta paz. Dejad que entre en vuestros corazones el dolor, bucead en el sufrimiento para descubrir el deseo de infinito que a Marcos caracterizaba. Pero sumergíos también en la vida. Estad atentos a lo que Dios nos regala, estad atentos a la realidad que fascinaba a Marcos. Porque es allí donde encontraremos la paz que Dios nos da. No tapéis vuestro dolor, vuestras preguntas, vuestro sufrimiento, el echar de menos, o las ganas de estar con él. Vividlas hasta que esas preguntas os definan. De lo contrario, despreciaremos el regalo que Marcos nos hace. Contaos lo que os fascinaba de Marcos, recordad lo que os decía, contaos y recordad a Cristo, que se hacía más carne a través de mi hermano. Que el sí que él dio sea también nuestro sí a vivir este sufrimiento y esta gracia. Pidamos su cercanía con el Señor, su relación privilegiada con el Padre y celebremos que él es ahora feliz para siempre. Descansad en esta certeza, en la imagen de su sonrisa desde el cielo.
Mi relación con Marcos es mejor ahora que nunca. Ahora que no puedo tocarlo ni abrazarlo, es más mío, está más en mí, que nunca. Marcos hoy se me regala más que hace tres días. Lo mejor de Marcos, Cristo, está infinitamente más presente hoy que nunca. Es más nuestro amigo hoy que nunca. Me llegan ya las cosas que están sucediendo. Me envían muchas personas los testimonios de lo que Dios y Marcos hacen desde el cielo. A Dios tengo que agradecer ser testigo de semejante espectáculo. No dejéis de contármelo, por favor. Ya está sucediendo.
Os pido que os acompañéis entre vosotros, que os recordéis esto. Os pido que no cerréis vuestro corazón, que lo abráis al dolor y al presente. También pedid por mi familia: Francisco, Itziar, Natalia
(Nadie hubo, ni puede haber tan Buen Padre)
Queridos amigos, familiares y conocidos;
Entre las 23.30 del sábado 21 de febrero y las 00.00 del día siguiente, domingo 22, mi hermano Marcos falleció en un accidente de moto, a la edad de 23 años, una semana y media después de entrar en el seminario.
No está siendo, como es lógico, nada fácil. Es mi hermano, con quien he crecido desde que nací, con quien he descubierto desde pequeño la vida, con su bien y su mal, su sufrimiento y su consolación, su belleza y su fealdad, lo divertido y lo aburrido, lo grande y lo pequeño. Con quien me he peleado, reído hasta llorar, con quien he llorado, y con quien he descubierto lo más grande que se pueda descubrir nunca ante los ojos de un pobre hombre como él y como yo.
Estos tres días están siendo los más duros de mi vida. Constante es el recuerdo de Marcos, de todo lo que hemos vivido juntos, lo bueno y lo no tan bueno. Es duro estar en casa porque es difícil caer en la cuenta de que ya no va a entrar por la puerta gritando ‘¡Minions!’ (Refiriéndose a Juan y Mateo, mis hermanos pequeños), o en mi habitación, donde él dormía. Es duro vivir, es doloroso. Lo más duro es despertarse por la mañana, porque es como si te dieran la noticia de nuevo. Es dolorosa esta nueva vida sin Marcos en la forma que ha estado siempre, tal y como la conocíamos. Lo sabéis bien aquellos que le conocisteis, aunque fuera por poco tiempo, aunque sólo cruzarais un par de frases con él. A muchos os habrán hablado de él. Y para otros quizá era ‘hermano de’, o ‘hijo de Itziar y Paco’.
A todos vosotros os quiero contar lo que he visto estos dos días. Antes de la misa del domingo por mi hermano, tuvimos la oportunidad de besar por última vez a mi hermano. Estaba precioso, en un ataúd sencillo, como el de Juan Pablo II. Vestido de blanco, puro. Mi familia y yo pudimos estar rezando junto a él. Pidiendo por su intercesión por nosotros, para que comprendamos y nos fiemos del Señor. La misa fue el primer regalo de todos. Fue un verdadero espectáculo. La Iglesia estaba llena, hasta los topes, los dos días. Por delante de mí pasaban todos los rostros que el Señor acarició a través de Marcos. Todo lo que Dios ha generado a través de él, de toda su persona. Estaban las monjas del comedor social donde ayudaba (caritativa) desde hacía 3 años, sus compañeros y los míos del primer colegio en el que estuvimos, profesores de ese colegio, un gran número de profesores del Abat Oliba, alumnos de allí, los amigos con los que jugó al fútbol en La Salle cuando era pequeño, con los que jugó no hace tanto y con los que jugaba este año, incontables amigos suyos y míos de Madrid, matrimonios de allí que le conocieron y vinieron a acompañarnos y a despedirse, toda la comunidad de CL de Barcelona, toda mi familia… Me dejo a mucha gente, perdonadme. Celebraron misa por él en Siberia, Nueva York, Milán, Roma, Madrid, Las Azores, Méjico, Santander… y muchos sitios más donde rezaron por él. A todos gracias por vuestras oraciones y vuestra compañía. Son un verdadero testimonio de todo lo que genera el Padre a través de la débil carne de mi hermano.
Amigos míos y de Marcos. Dios y mi hermano me regalan a cada segundo el amor que os tiene desde el cielo, y que siempre os ha tenido. Tengo la certeza, nítida, que Marcos siempre ha tenido. Tengo esa paz, esos ojos conquistados por el Señor, que Marcos tiene. Me da la sensación de que los abrazos que os doy, los besos y las caricias, son de parte de Marcos. Me sorprendo amándoos un pequeño porcentaje de cómo él os quería, y eso es enorme. Lloro y sufro, le echo de menos, me gustaría abrazarle una última vez. Pero está conmigo. La relación con Marcos es única. Continuamente le oigo decirme que me fíe. Le veo sonreír, le veo feliz, donde toda su vida ansiaba estar. Marcos nos ha hecho el mejor regalo que nadie puede hacer. Nos ha puesto ante la vida, y ante Cristo. Siempre ha sido esa su intención, presentarnos a Cristo, mirad: ‘He visto el mismísimo rostro de Cristo, la ternura con la que Dios ama, he visto cómo me quiere y me da vértigo. ¿¡Por qué tanto!? Dios me prefiere, y en las palabras de Giussani, me prefiere “porque soy nada, porque soy como esa chica de Nazaret de 15 años, nada. O como su marido, un hombre lleno de dudas, confundido, humilde, carpintero, nada”’. Y estos días lo hace de una forma radical y espectacular, con la misa, el funeral y lo que vendrá. Nos presenta el infinito. Cada canto, cada lectura y cada salmo, cada abrazo que me habéis dado, cada rostro que he besado, son signo del Dios bueno que habita en Marcos. Es una sobreabundancia que jamás había experimentado, ni podía imaginar. Sufro con gran dolor, pero soy profundamente feliz. Porque ¿quién soy yo para recibir semejante regalo del cielo, como es la certeza de Marcos? ¿Quién soy yo para ser llamado a una relación con el Misterio como la que él tenía? La Misericordia que Dios tiene conmigo dándome esto se sale de toda medida. Nos da este regalo: ahora sólo lo infinito nos bastará. Ahora solo Dios bastará a nuestros desgarrados corazones de hombres.
La política, la economía, lo que estudiamos o donde trabajamos, lo que vivimos ahora, las relaciones con nuestros seres queridos y amigos, todo vuelve a ser verdadero. Porque todo está revestido de esta espera y esta pregunta: ¿Hay algo que sea para siempre? Si. Existe. Porque lo hemos visto y lo vemos. Siempre quiso presentar a Dios al mundo. Y estos días lo hace de una forma radical. O todo o nada, como ha sido él. Y Cristo está. Amigos, no es incompatible el sufrimiento de perder una ‘forma’ de relación, con la paz y la seguridad de que Dios está. No es incompatible el desgarro con la alegría que Dios presente nos da. Todo lo que nuestros corazones desean, y hoy más que nunca, existe. Lo vimos en Marcos y lo vemos entre nosotros hoy. Lo vemos en la unidad de un pueblo donde el Señor quiso crear a Marcos. Lo tenía todo pensado. Para llevarse a Marcos tenía que estar seguro de que él daba su ‘sí’ libremente y feliz. Y os lo demuestro: Marcos escribía el 11 de febrero esto. ‘ENTRADA EN EL SEMINARIO: Vértigo y confianza plena, soy Tuyo Cristo. Que este sea un camino de santidad. ¡Feliz de darte la vida! Domina más esto que lo que no apetece, da pereza o parece ser una futura fatiga. A ti me encomiendo María. Virgen de Lourdes, ¡hazme fiel! ¡Hazme santo!’
¿Lo veis? Marcos se fue plenamente feliz, como nunca lo había sido. Y nos quiere regalar esta paz. Dejad que entre en vuestros corazones el dolor, bucead en el sufrimiento para descubrir el deseo de infinito que a Marcos caracterizaba. Pero sumergíos también en la vida. Estad atentos a lo que Dios nos regala, estad atentos a la realidad que fascinaba a Marcos. Porque es allí donde encontraremos la paz que Dios nos da. No tapéis vuestro dolor, vuestras preguntas, vuestro sufrimiento, el echar de menos, o las ganas de estar con él. Vividlas hasta que esas preguntas os definan. De lo contrario, despreciaremos el regalo que Marcos nos hace. Contaos lo que os fascinaba de Marcos, recordad lo que os decía, contaos y recordad a Cristo, que se hacía más carne a través de mi hermano. Que el sí que él dio sea también nuestro sí a vivir este sufrimiento y esta gracia. Pidamos su cercanía con el Señor, su relación privilegiada con el Padre y celebremos que él es ahora feliz para siempre. Descansad en esta certeza, en la imagen de su sonrisa desde el cielo.
Mi relación con Marcos es mejor ahora que nunca. Ahora que no puedo tocarlo ni abrazarlo, es más mío, está más en mí, que nunca. Marcos hoy se me regala más que hace tres días. Lo mejor de Marcos, Cristo, está infinitamente más presente hoy que nunca. Es más nuestro amigo hoy que nunca. Me llegan ya las cosas que están sucediendo. Me envían muchas personas los testimonios de lo que Dios y Marcos hacen desde el cielo. A Dios tengo que agradecer ser testigo de semejante espectáculo. No dejéis de contármelo, por favor. Ya está sucediendo.
Os pido que os acompañéis entre vosotros, que os recordéis esto. Os pido que no cerréis vuestro corazón, que lo abráis al dolor y al presente. También pedid por mi familia: Francisco, Itziar, Natalia
9 de marzo de 2015
Cada vida importa
Ayer, un chico con síndrome de Down me dio un folleto de la
manifestación contra el aborto del próximo sábado. Me lo dio con una sonrisa
confiada, sonrisa que yo le devolví no sin cierto sentimiento de culpa.
Luego, durante la misa, tuve delante a otro chico Down de
unos 12 o 13 años, que cubrió de besos a su madre y a su hermana mayor a las
que no paró de lanzar lisonjas y piropos de una dulzura infinita. Piropos –pensaba
yo- por los que alguna descerebrada le acusaría de machista….Al salir, mi hija
mayor, que había estado atenta al comportamiento de este chico, me decía “Papi, ¡¡yo quiero un hermano así!!”
y a mí me dieron unas ganas enormes de felicitar a esa madre por la fortuna de
disfrutar de tanto cariño incondicional.
Hablo de sentimiento de culpa, porque hemos convivido y
seguimos haciéndolo con la monstruosidad del aborto eugenésico con total
normalidad; porque hemos confiado en que los políticos nos solucionarían la
papeleta, sin tener en cuenta que a éstos, salvo excepciones, no les mueven
intereses ilustres sino el deseo de conseguir o mantener el poder; porque nos
hemos quedado cómodamente en casa o nos hemos ido al campo en lugar de unirnos
a los que ponían su voz para denunciar el holocausto, para luego decir que,
total, son muy pocos los que se manifiestan y nada se consigue.
Somos cada uno de nosotros quienes tenemos la obligación de
cambiar las conciencias de la gente; nosotros quienes estamos obligados a lograr
que los políticos dejen de mirar para otro lado. Somos legión los que,
católicos o no, de izquierdas o de derechas, ricos o pobres, aborrecemos el
crimen sin sentido de los más indefensos y si saliéramos todos a hacer oir
nuestra voz, no tendrían más remedio que escucharnos, porque son muchos los
votos que están en juego. No es una bandera ideológica la que levantamos, es
una sacudida de conciencias la que preconizamos. La de los que niegan la
condición humana del concebido y la de los sepulcros blanqueados que
conociéndola, miran para otro lado porque es una forma rápida de quitarse un
problema de encima.
Eran millones los alemanes que callaban o aplaudían mientras
veían cómo los judíos eran vejados, humillados y masacrados por sus compatriotas. Hoy son
millones en todo el mundo los que defienden o asumen el derecho a privar de la vida a un
ser humano por el mero hecho de tener una tara, o más aún, por el mero capricho
o conveniencia de la persona que lo lleva en su seno.
Si nosotros miramos para otro lado, si convivimos
cómodamente con el crimen y con todo ese sórdido mundo de esclavitud que rodea
al aborto, nuestros hijos también lo harán. Muchos de los que me rodean piensan
que las manifestaciones son para los frikis, y después se asustan cuando las
huestes de Podemos llenan las calles. Ellos
saben bien el poder de la acción, de la agitación y de la propaganda y cuentan
con nuestra molicie para su victoria.
Tenemos una deuda con los niños no nacidos y con la
posteridad. Cada uno de nosotros. No ganaremos ni hoy ni mañana, pero algún día
la humanidad se quitará la careta y contemplará con horror este holocausto
silencioso. Vale la pena luchar desde hoy porque ese mañana llegue cuanto antes.
Luis Felipe Utrera-Molina
26 de febrero de 2015
Licinio de la Fuente. Un poeta de la acción. Por José Utrera Molina
Conocí a Licinio de la Fuente en un
tiempo en el que el servicio a España era un deseo común a la mayoría de los
que creían en su Patria. Hijo de un modesto campesino, su extraordinario tesón
le llevó a alcanzar el máximo grado universitario y ganó después las
oposiciones al Cuerpo de Abogados del Estado. Fui Subsecretario suyo durante
cuatro años. De él aprendí múltiples lecciones. La primera, la inconmensurable
dimensión de generosidad que ofrecía su alma.
El Ministerio de Trabajo tuvo en
él su más alto representante y el más vigoroso impulsor. La política sanitaria
y la extensión a términos increíbles de la Seguridad Social tuvieron en él a su
artífice. Yo conocí la época en que las mujeres podían un pañolón negro en la
puerta de sus humildes casas para que alguien pudiera dar dinero para los
restos de sus deudos. De ahí pasamos a una transformación inconmensurable de
las estructuras carcomidas de España. Los mejores hospitales, los medios y aportaciones
técnicas sanitarias de todo orden, tuvieron su origen en la voluntad indomable
de Licinio de la Fuente.
Debo decir que esta función
política la inauguró José Antonio Girón de Velasco, adalid de un nuevo concepto
del trabajo y de la dignidad de los trabajadores. Licinio superó con creces
aquellas primeras etapas y yo le he visto sudoroso, entregado y contento al
mismo tiempo de aportar al mundo de los trabajadores españoles todo su tesón,
su ambición y su envidiable ímpetu constructivo. Ahora, cuando tanto se habla
de justicia social, nadie que tenga un poco de dignidad podrá negar la fabulosa
obra de transformación que en favor de los trabajadores se hizo en los
ministerios de trabajo.
Licinio era incansable. No había
para él ni vacaciones ni espacios de recreo. Toda su vida estuvo consagrada a
su misión y la cumplió de forma admirable. Falangista de raíz, incorporó las
nuevas ideas a su quehacer político, a su forma de ser sobria, lacónica pero
llena de un fervor verdaderamente impresionante. Jamás le vi dudar y apuntó siempre a metas muy lejanas para que
los trabajadores de España tuvieran su asidero en las múltiples realizaciones
materiales que en el ámbito social cubrieron el suelo de España. No hubo
problema laboral que él no abordara con la plenitud de sus conocimientos y la
voluntad férrea de su ánimo imbatible. Yo, que le seguí muy de cerca en la
encomienda de la subsecretaria del trabajo que él me confió, puedo hablar antes
que nadie del portentoso ánimo que caracterizó siempre la existencia de Licinio
de la Fuente. Ni una desviación, ningún descanso, ninguna complacencia con los
poderosos, signaron la tarea del ministro. Todos le seguíamos apasionadamente y
los nuevos hogares de ancianos, los ambulatorios, las múltiples residencias sanitarias,
hablan de aquella fuerza arrolladora que frente a poderes fácticos no siempre
contentos con nuestro proceder, lograban uno a uno los milagros de la
reconstrucción española. José Antonio nos hablaba del sentido de nuestro deber
y de que España era una dimensión mejorable a través de la voluntad y del
desafío a lo poco ilustre.
Licinio de la Fuente fue el
prototipo de un ministro capaz de enfrentarse con las dificultades. Yo fui
testigo de la sorna con que algunos compañeros suyos acogían la intrépida
decisión que caracterizaba sus empeños. No cesó, sino que se marchó por propia
voluntad porque había una serie de sectores que impedían el progreso
revolucionario que Licinio representaba.
Le he estado hablando durante
todos estos días, no para recordar, sino para afianzarnos en lo que fue una
obra bien hecha. Caballero, soldado de buena estirpe, enamorado de la España
eterna, jamás le escuché una frase despectiva en relación con sus enemigos, que
no creo que los tuviera. Acogió con amoroso afán a todos aquellos que
representaban un aporte a la obra que su patria representaba. Yo no puedo
decirle adiós porque en mi pensamiento no podrá morir nunca ni su bondad, ni su
ejemplaridad ni su nobleza.
Soy testigo de que Licinio de la Fuente
no conoció jamás una brizna de cobardía y Dios premió su voluntad otorgándole
un espacio de reflexión y de trabajo que únicamente él pudo ocupar. Decía José
Antonio que a los pueblos no los movían más que los poetas. Licinio de la
Fuente fue un poeta de la acción. Amó a España con toda su alma, sin recovecos,
sin interpretaciones de ningún tipo, fiel a la íntegra esencialidad española.
Tengo la seguridad de que allá donde nos encontraremos algún día, Licinio se
hallará junto al rumor de la canción que hablaba de luceros y de otra vida. Fiel y creyente, pongo en sus manos las rosas
de mi adiós y le pido que me reconforte con su ejemplo hasta el fin de mis
días.
JOSÉ UTRERA MOLINA
17 de febrero de 2015
Yo soy copto
La estremecedora imagen de los 21
cristianos coptos a punto de alcanzar la palma del martirio a manos de unos
salvajes desalmados, nos debe hacer reflexionar sobre la distinta reacción que
ha provocado en occidente este acto de barbarie comparado con lo sucedido
recientemente en París.
Yo no soy Charlie, ni lo seré
jamás, pues como cristiano no me es dado ofender ni escarnecer a nadie por su
credo o religión. Pero yo sí soy copto. Tan bautizado e hijo de Dios como todos
los mártires de Libia, de Irak, de Siria o de Nigeria, que han sido asesinados
por su condición de tal, sin que mediara insulto o provocación alguna.
Sin embargo siendo infinitamente más numerosos los cristianos que los charlies, no he visto en los medios de comunicación un relieve informativo equiparable al de los sucesos de París. No he visto a los líderes mundiales condenando en alta voz esta barbarie. Ni siquiera a mi presidente del Gobierno, que se dice cristiano, haciendo una declaración institucional. Nadie ha viajado a El Cairo para apoyar a los cristianos coptos o solidarizarse con el pueblo egipcio.
Y sin embargo el repugnante y sangriento vídeo
iba dirigido a todos los cristianos quienes estamos en el punto de mira por el
hecho de nuestra fe.
No imagino reacción semejante
entre el pueblo judío, ni tampoco del pueblo musulmán. Y es que, por desgracia,
son legión los cristianos que se avergüenzan de serlo, los mismos que trataron
de expulsar a Dios de la Constitución europea.
Afortunadamente, la sangre de los mártires es semilla de cristianos. Que los 21 mártires que se unen en el cielo a los miles que les precedieron en el martirio intercedan para que su bienaventurado ejemplo sea semilla de esperanza en una sociedad anestesiada por el relativismo, el materialismo y la ausencia de Dios.
Afortunadamente, la sangre de los mártires es semilla de cristianos. Que los 21 mártires que se unen en el cielo a los miles que les precedieron en el martirio intercedan para que su bienaventurado ejemplo sea semilla de esperanza en una sociedad anestesiada por el relativismo, el materialismo y la ausencia de Dios.
LFU
6 de febrero de 2015
Un inquietante porvenir. Por José Utrera Molina
La portada de ABC de ayer sobre la
estimación de voto de los españoles invita a una seria y profunda reflexión. No
se trata de establecer equivalencias ni de juzgar proporcionalidades. Ante
nuestros ojos aparece dibujado en trazos gruesos el próximo porvenir de España.
Hay una fuerza emergente que sin duda alguna ha de ser reconocida. La conveniente
estabilidad y la determinación en la política no permiten mirar con
indiferencia el empuje de una perturbación institucional efectiva. No sólo está en juego el sistema partitocrático
que salió de una transición pacífica, aunque cortoplacista. A mi modesto
parecer, son los cimientos de la España vital los que se están asentando sobre arenas movedizas.
Los pueblos soportan variaciones y
cambios con asombrosa normalidad pero otear en el futuro lo que pudiera significar
el triunfo de una izquierda radical borra todas las posibilidades de progreso y
de concordia. Es necesaria más que nunca una completa renovación de unas instituciones
vapuleadas por el descrédito de una prolongada y amplia epidemia de corrupción.
Pero para eso hay que poner sobre el
tapete de la historia coraje y decisión. Existe una crisis fundamental que afecta a la
estructura de un sistema que arrebató al ciudadano su representatividad en
beneficio de los aparatos de los partidos y que no ha resistido los embates de
una crisis económica que ha tenido efectos devastadores en la esperanza de una
juventud que cuestiona legítimamente la viabilidad de unos principios que entonces
se consideraron ejemplares. Si no
corregimos a tiempo la estructura esencial de España, si no le damos la vuelta
a un sistema indudablemente agotado, corremos el peligro de afrontar su
dolorosa liquidación.
Los restos de una España apolillada
tienen que ser barridos porque en el caso contrario, el acecho de fuerzas
antinacionales será un hecho inescrutable. Buena parte de la culpa la tiene la
debilidad ideológica de la llamada derecha española que ha renunciado a la
defensa de sus principios tradicionales acomodándose acomplejada ante la pretendida superioridad moral de la
izquierda. Y es que, ante el intolerable espectáculo cotidiano de la corrupción
de buena parte de la clase política, sindical y financiera, las cifras de la
recuperación económica no se me antojan como remedio suficiente capaz de
ilusionar a un electorado que se ha sentido claramente defraudado.
Los impulsos revolucionarios estuvieron
siempre en la raíz de la historia de España y es responsabilidad del hombre
político encauzar esas corrientes, en ocasiones arrolladoras, para el bien
común de todos los españoles. Los restos de una moral cainita están sobre el
tapete de la historia y es preferible borrar esos vestigios porque no conducen
a ningún espacio de tranquilidad sino a una zozobra peligrosa y destructiva.
La juventud necesita ríos de
seguridad, espacios abiertos a su participación y rechaza el desprecio y el
orgullo de los que creen saberlo todo y sin embargo no hacen nada. Por eso me resisto a creer que esta generación
que ha vivido en la esquina de una tragedia sobre la tierra de España, pueda
incurrir en la defensa de situaciones políticas, de ideas y de principios que
el tiempo había clausurado. A estas alturas, fortalecida ya la idea de una unidad
europea, no podemos regresar al ámbito estrecho de un particularismo suicida.
Ojalá nuestros gobernantes se
apresuren a encauzar con nobleza y generosidad el torrente de novedad que representa
el empuje de un movimiento que acierta en el diagnóstico, pero amenaza y
atemoriza con soluciones imposibles. España no puede perecer ante una banda
organizada de iluminados que pretenden hacernos revivir épocas felizmente
superadas.
Si el gobierno renuncia a liderar un ambicioso
cambio en el sistema fiándolo todo a las cifras macroeconómicas, corre el
riesgo de ser arrastrado por un torrente demoledor de realidades. Yo tengo ese
temor, pero mi corazón alberga también la esperanza de que el cambio que se
avecina pueda ser positivo. España tiene al alcance de su mano un futuro
prometedor en dichosa convivencia, pero requiere en esta hora crítica
gobernantes que sepan estar a la altura de las circunstancias.
JOSÉ UTRERA MOLINA
2 de febrero de 2015
"Podemos" como síntoma.
Como a todo cuerpo enfermo, al sistema partitocrático de
la segunda restauración le ha salido una pústula que, por un lado, muestra su propia
fragilidad y, por otro, amenaza con su destrucción.
El sistema no ha soportado la prueba de una crisis económica
profunda y prolongada. En la Alemania de entreguerras la terrible crisis
alumbró un monstruo como el nazismo que vino a dar falsas esperanzas y sueños
de grandeza a un pueblo sometido que vivía en una atmósfera irrespirable
rodeada de miseria. En España, el populismo
de corte marxista de «Podemos» emerge con fuerza entre millones de mileuristas y
cieneuristas que han visto como la crisis les dejaba sin trabajo, sin capacidad
de hacer frente a sus deudas, desahuciados del hoy y del mañana, mientras
asistían atónitos al imperio de la mentira y la corrupción generalizada en los partidos,
sindicatos, cajas de ahorro y en la mayor parte de las instituciones del Estado.
Resulta ingenuo no darse cuenta que el diagnóstico que
hace «Podemos» de la realidad de nuestra nación es esencialmente correcto. Su
percepción de la oligarquía financiera y partitocrática de estos años es, por
desgracia, absolutamente certera y justa pues ha sobrado codicia y ha faltado
ejemplaridad. Otra cosa son las fórmulas que propone, que son tan rancias o más
que el sistema mismo, ancladas en un frentepopulismo marxista trasnochado y
anclado en los postulados de la nefasta II República.
Ante la aparición de este síntoma de evidente agotamiento,
ya no valen las formulas caducas y mucho menos la demonización del adversario.
La apelación al voto del miedo es cortoplacista y peligrosa y centrarlo todo en
la economía es de una ingenuidad mayúscula. Si el
sistema del 78 no afronta un cambio profundo que establezca cauces reales de
representación que sustituyan a los aparatos de los partidos, que hurtando la
soberanía al pueblo quitan y ponen a capricho parlamentos, gobiernos, miembros
del consejo del poder judicial y tribunal constitucional, es muy probable que
acabe siendo destruido por las fuerzas antisistema.
La única solución posible es ir hacia un sistema de
circunscripciones en las que se asegure que cada representante responde ante su
electorado y no ante su partido, hoy por hoy el único electorado que tienen los
representantes. O el sistema barre y airea la casa o será inevitablemente
barrido desde fuera.
O el sistema se reinventa totalmente y termina de una vez
con la partitocracia, o la partitocracia
acabará con el sistema sustituyéndolo por algo mucho peor.
LFU
27 de enero de 2015
Hay que creer en España
Traigo aquí un curioso editorial del Diario "Pueblo" del mes de julio de 1974, elaborado sobre la percha de una bonita fotografía en la que aparezco con mi padre, llevando el uniforme de la OJE, contraponiendo la tecnocracia y el utilitarismo, representados por Garrigues, a la lucha imposible de mi padre por evitar que el Movimiento languideciese como un cascarón vacío que, en pocos años, acabaría por disolverse por falta de sustancia.
Sin embargo, me ha llamado la atención la siguiente frase por su indudable actualidad, cuarenta años después: «Malo sería que deseásemos volver a presuntos racionalismos en los que no fuese posible que la palabra política que se proyecte sobre el mañana se hiciese mano apoyada en el hombro de un niño. Y malo será que ese lenguaje no se entienda por quienes dicen que pretenden entender lo que es nuestro pueblo.»
LFU
Sin embargo, me ha llamado la atención la siguiente frase por su indudable actualidad, cuarenta años después: «Malo sería que deseásemos volver a presuntos racionalismos en los que no fuese posible que la palabra política que se proyecte sobre el mañana se hiciese mano apoyada en el hombro de un niño. Y malo será que ese lenguaje no se entienda por quienes dicen que pretenden entender lo que es nuestro pueblo.»
LFU
20 de enero de 2015
España, Patria y Ejército. Por José Utrera Molina
Para dar vida a la vida, Dios creó la palabra. La palabra lo
es todo y no caben envolturas perniciosas que ataquen su propia esencia. Desde
mi niñez, he respetado siempre no ya el uso de las palabras, sino su propia raíz
para no crear confusiones ni desalientos. Hoy leo en las páginas del diario ABC
un artículo de Gabriel Albiac que encuentro absolutamente improcedente. Se
reitera en todos los medios de comunicación la exigencia de respeto a la
libertad de prensa, pero todos sabemos que esa palabra hermosa, justiciera y
universal a veces se quiebra en la vileza de las malas intenciones. El artículo
al que me refiero ofende no solamente a colectivos muy concretos sino a
muchísimos españoles, entre los que me cuento.
El Señor Albiac tiene derecho, que no discuto, a escribir lo
que le parezca oportuno. Pero hay límites a esa oportunidad. Afirma que en
España, la patria, el ejército y ella misma, fueron secuestradas por la
dictadura quebrantando el uso normal de su sentido en la lengua, que el sentido
de tales vocablos nos fue arrebatado por aquél régimen. Y yo le contesto que
tal aseveración no solamente constituye un error de visión, sino un ataque injusto
y miserable a los que hemos pronunciado el nombre de España con las entrañas de
nuestro corazón.
Estoy obligado a decir que al menos yo y muchos que pertenecen
a mi generación -y tengo ya 88 años-, hemos nombrado y comprendido a España
como un valor permanente y absoluto y no como una expresión insulsa y zarzuelera.
La hemos escuchado con emoción en labios de los que iban a morir, la hemos ensalzado
en estudios y en trabajos que valoraban en alto grado lo que nuestra patria
representaba. Es cierto, que el vocablo patria estuvo muy presente en la etapa
de la dictadura que el señor Albiac condena. “Todo por la patria” era el
emblema común que presidía nuestros acuartelamientos y centros militares. Quien
lo ideó no creo que estuviera ofendiendo con ese rótulo, -cuya significación es
de todos conocida- a un valor extraordinario y permanente. En relación con el ejército, al que me siento
ligado desde la etapa de la milicia universitaria, declaro que su contenido,
sus formas y su disciplina no constituían jamás un abuso sino una declaración
formal y efectiva de lo que como esencia permanente correspondía al nombre de
España. Creíamos entonces y lo recoge también el artículo 8 de la Constitución que
el ejército era la salvaguardia de lo permanente y no la referencia más o menos
retórica de un valor circulante.
Afirmar que España, patria y ejército han sido exhibiciones
permanentes de un régimen político determinado, no sólo no responde a la verdad
sino que entra en la infame categoría de las vilezas. Afirmar que el valor de
la patria, el sentido de España y la esencia del ejército se perdieron en 1939
es simplemente una mentira. Desde 1939 no secuestramos las palabras sino que las
rescatamos y ensalzamos orgullosos frente a aquellos que, primero las condenaron
al ostracismo, sustituyendo a España por la República y luego las insultaron
con aquellos gritos de ¡Muera España! que muchos todavía recordamos y que por su
edad el señor Albiac no ha podido conocer.
Ya va siendo hora de que estos vocablos enaltecedores de
valores permanentes y absolutos mantengan su valor sin menoscabar su esencia. Que
se pronuncien, como entonces, con orgullo y sin estúpidos complejos. Sostener que
el régimen anterior arrebató a los españoles el uso normal de tales palabras no
es un error, es una infamia y como tal espero que quien ha escrito esas
palabras indeseables sepa rectificar cabalmente. Ya va siendo hora de que se
diga la verdad y toda la verdad.
JOSÉ UTRERA MOLINA
16 de enero de 2015
Sobre Charlie y los peligros del multiculturalismo
Como acertadamente escribía hace
días Enrique
García Máiquez, todos los que creemos en los valores de la civilización
cristiana somos víctimas potenciales del islamismo radical. Eso es lo único que
me une con quienes hacen negocio de la blasfemia, de la procacidad y la
provocación soez, a los que por lo visto no se puede reprochar su actitud so
pena de ser acusados de justificar su asesinato.
Me gustaría ver al “equidistante”
Fernando Ónega decir lo mismo que ha dicho hoy del Papa Francisco, si estuviéramos
hablando de una revista que reivindicase, por ejemplo, los valores del nazismo
y la negación del holocausto y quienes les hubieran acribillado hubiera sido un
comando de desvariados integristas judíos.
Las civilizaciones entran en
decadencia cuando dejan de creer en sí mismas y la civilización occidental
comenzó su declive cuando dejó de defender y reivindicar los valores de la
cristiandad que son los que han constituido su basamento.
Lo que estamos viviendo en Europa en los últimos tiempos es
una consecuencia lógica del llamado “multiculturalismo”, que no es sino la plasmación
del complejo de nuestra civilización ante culturas claramente inferiores que
niegan el respeto a la dignidad profunda del ser humano, que degradan a la
mujer hasta límites intolerables y discriminan al infiel de forma notoria, pero
cuya fuerza viene de la propia cohesión de sus componentes quienes fomentan el
arraigo de sus valores y creencias.
Toda comunidad tiene derecho a
defender su modo de vida y sus principios frente a la agresión de quienes se
niegan a integrarse y quieren imponer una cultura totalitaria basada en el
fanatismo religioso. Pero para exigir la aceptación de unos valores, primero
hay que creer en ellos y no tengo muy claro que los líderes europeos estén
dispuestos a reconocer y reivindicar los valores de nuestra civilización
cristiana y occidental.
LFU
2 de enero de 2015
La Cruz y el Puñal
Título: The Cross and the Switchblade.
Autor: Reverendo David Wilkerson.
Se trata de unos de los libros fundacionales del movimiento carismático cristiano en Estados Unidos y por extensión en el resto del mundo. La Renovación Carismática, potente motor en la actualidad dentro de la Iglesia Católica reconoce, sin embargo, como uno de lospioneros de la experiencia carismática al reverendoprotestante Wilkerson y sus seguidores que a finales de los 50 surgen en las barriadas más castigadas por la droga, la violencia y la exclusión en Nueva York.
Es una narración autobiográfica centrada en el nacimiento de la experiencia de redención personal y espiritual de los jóvenes miembros de las bandas delictivas que surgen en la periferia del sueño americano, precisamente en el lindero más cercano del American Dream, en el Bronx y en ciertas zonas de Brooklyn, en las zonas suburbiales de Nueva York, dónde las condiciones de vida de los inmigrantes venidos de Puerto Rico, República Dominicana y las comunidades negras más humildes convivían en unas circunstancias de enorme precariedad, en vecindad dolorosa y contradictoria con la gran opulencia de la ya entonces, capital del mundo a fines de la década de los 50.
También es un relato de conversión y seguimiento interior a la llamada del Señor. Ése y no otro es el leit motiv del relato. Escrito con sencillez es difícil no sintonizar y emocionarse con la obediencia valiente y humilde a la llamada que el reverendo recibe y la tenacidad llena de fe con la que prosigue su obra en la confianza que la Providencia es la que guía sus pasos. Asimismo resulta no poco chocante y sorprendente, para la mirada racionalista y analítica del europeo actual (creyente o no),la invocación al Espíritu Santo y su manera de manifestarse que el reverendo y sus seguidores plantean como elemento medular de su predicación y experiencia religiosa.
Quien quiera conocer esta realidad emergente en el Cristianismo actual, que tiene una fuerza notable, aparentemente destinada a seguir creciendo y a jugar un papel importante en la unidad de los cristianos de todas las confesiones, éste es un buen libro para comenzar a conocer a la Renovación Carismática, cálida e inconfundiblemente cristiana.
César Utrera-Molina Gómez
24 de diciembre de 2014
El mártir, la guerra y la Navidad
El mártir, la Guerra y la
Navidad.
Esta madrugada
a eso de las cuatro de la mañana me he despertado agitado por la intensa
conversación mantenida esa misma tarde noche con Andrés Trapiello, mi padre y mi
hermano Luis Felipe. Había perturbado mi sueño, habitualmente profundo y
alérgico a todo insomnio, las palabras cosidas de dolor de Trapiello al hablar
de la furia violenta, larvada por la insensatez de tantos, que se desató en
aquél verano.
Me he serenado
pensando y recordando esta foto estremecedora hecha a un sacerdote aragonés
(cuya identidad sigue discutida, algunos se la atribuyen a Martín Martínez
Pascual, véase entrada anterior) antes de morir fusilado en
los altos trigales de Aragón en el estío sangriento del 36.
En esta mirada
está la esperanza del mundo y la de mí patria, España. Ante la proximidad de la
muerte, el gesto reposado muestra sin jactancia que la muerte no es el final.
Que el encuentro y la intimidad con el Señor le sostiene y su serenidad es un
anuncio de que el perdón a sus ejecutores ya está en su corazón, del que su
rostro es espejo iluminado.
Toda la furia
desatada de ese verano que aún algunos insensatos revuelven sin prudencia,
tiene su antídoto en esta mirada. La del perdón. La que permite empezar de
nuevo y reconciliar la vida con el dolor, en nuestra vieja tierra y en
cualquier otra.
Hoy, día de
Nochebuena, volvemos a mirar la ternura del Niño que nace y mi corazón se conmueve
de alegría porque el amor de su cuna siguió siendo fecundo 1.936 años después y
lo seguirá siendo en el corazón de los abren su vida a Él.
Beato
desconocido. Feliz Navidad. Ora pro nobis.
César Utrera-Molina Gómez
24 de diciembre 2014
24 de diciembre 2014
23 de diciembre de 2014
Feliz Navidad
"Dios se ha hecho pequeño para que nosotros pudiéramos comprenderlo, acogerlo, amarlo"
Benedicto XVI
Los que hacemos Arriba, en esta singladura desde el mes de julio de 2007, os deseamos una feliz Navidad , que Dios os bendiga a todos y que Su Corazón reine para siempre en España.
LFU.
22 de diciembre de 2014
"Ni amnistiados ni prescritos". Por Fernando Suárez González
Pocos se acuerdan ya de D. Lucio Rodríguez Martín, el joven y modesto policía armado que, once meses después de ingresar en el cuerpo y vestido de uniforme, prestaba servicio de vigilancia en las oficinas de la compañía Iberia, en la calle Alenza de Madrid, el 14 de julio de 1975. Eran aproximadamente las diez de la noche cuando un comando del llamado Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (el FRAP de tan triste memoria) le disparó por la espalda. Lo habían escogido al azar, después de recorrer en un coche robado diversas zonas de Madrid buscando al que les iba a resultar más fácil. La propia organización se atribuyó el crimen, en comunicados a diversos periódicos de Madrid.
Lo enterraron en Villaluenga, en la provincia de Toledo, donde vivía también su jovencísima novia, con la que se disponía a contraer matrimonio. Los padres y hermanos del policía Rodríguez Martín, como los de tantas otras víctimas anteriores y posteriores, no podían entender la razón de tanta crueldad, que era, efectivamente, irracional.
El Consejo de Ministros se enteró, como era obligado, de aquellas sentencias, algunas confirmadas por el Consejo Supremo de Justicia Militar, y el Jefe del Estado conmutó por treinta años de reclusión las penas de muerte impuestas a seis de los autores que, aun habiendo prestado su imprescindible colaboración (conduciendo el coche, aportando las pistolas, facilitando la munición o cubriendo la retirada) no habían sido autores materiales de los disparos. Es rigurosamente falso que los ministros impusieran pena o firmaran documento alguno. Como lo es también que el terror de aquellos años tuviera como argumento pretendidamente legitimador la lucha por la democracia.
Si no bastara la consideración de que un verdadero demócrata jamás utilizará la violencia para defender proposición alguna, la vil mentira quedó de manifiesto cuando, aprobada la ley para la reforma política que nos situaba en el camino de la democracia e incluso aprobada la Constitución que consagraba felizmente la Monarquía de todos y estructuraba definitivamente la democracia tantas veces fracasada entre nosotros, se produjeron aún más de setecientos atentados terroristas. Sostener que la democracia española le debe algo al terrorismo es una burda falsificación.
15 de diciembre de 2014
Cuatro mentiras gruesas sobre el Valle de los Caídos
1.
Una
obra faraónica en tiempos de miseria.
El Valle de los Caídos no costó una sola peseta al erario público. El
75% de su coste se financió con el sobrante de la “suscripción nacional”, las
donaciones voluntarias al bando nacional durante la guerra civil y el 25%
restante con los ingresos derivados de dos sorteos extraordinarios de Lotería
Nacional a partir de 1957.
2.
Construido
por mano de obra “esclava”. En su construcción participaron
principalmente trabajadores libres y un porcentaje menor de presos (inferior a
2.000 en total y nunca más de 750 a la vez), entre los años 1942 y 1950, en
régimen de redención de penas. Todos
ellos eran voluntarios, que debían solicitar ser destinados a dicha obra con lo
que reducían
el tiempo de su condena por este medio (primero 3 días de condena
por día de trabajo y luego 6 días de condena por día de trabajo), además de
cobrar un salario exactamente igual al de los trabajadores libres. Además,
disponían de una serie de ventajas (seguros sociales, amplia libertad de
movimientos y trato normal con empleados libres, visitas, estancias y colegio
para familia e hijos, mejor alimentación, etc.). Muchos de ellos continuaron trabajando como
libres después de redimir su tiempo de condena.
3.
“Miles
de muertos” en su construcción.- El médico de las obras, D. Angel Lausín a la
sazón, preso redimiendo condena contabilizó un total de 15 accidentes mortales
entre 1943 y 1962, tanto de trabajadores libres como de presos que redimían
condena, lo que teniendo en cuenta las colosales dimensiones de la
construcción, la duración de la misma y las medidas de seguridad entonces vigente.
4.
El “mausoleo”
de Franco. Todo parece indicar que Francisco Franco jamás
pensó en ser enterrado en el Valle de los Caídos. Nada dejó por escrito y
tampoco dijo nada a su familia. De hecho, tanto él como su mujer tenían
preparado un pequeño panteón en el cementerio de El Pardo-Mingorrubio que
Franco visitó y al que eliminaron algunos adornos por haberlo considerado
excesivamente suntuoso. La decisión la tomó el Consejo de Ministros presidido
por el Rey Juan Carlos, tras preguntar a su familia si había dejado alguna
indicación al respecto, firmando el primero y único de sus Decretos con la
fórmula tradicional de “yo el rey”. Comunicado a la comunidad benedictina, hubo
que hacer un agujero a toda prisa en la parte posterior del presbiterio desviando los conductos de calefacción que
pasaban por dicho lugar (lo que explica bien que nunca se pensó que aquél lugar
alojase ningún enterramiento). Uno de los monjes recordaba que al enterrar a
José Antonio, la primera de las losas de granito que sirvió una cantera de
Collado Villalba fue desechada por no tener las dimensiones requeridas, por lo
que llamó a la cantera por si la conservaban. Ante la respuesta afirmativa,
pidió que grabaran por la parte posterior el nombre de “FRANCISCO FRANCO”. Así que
el reverso de la lápida que hoy puede verse en la Basílica lleva escrito el
nombre de “JOSÉ ANTONIO”.
LFU
10 de diciembre de 2014
«Podemos» o el espíritu de la Cheka
La campaña de acoso y derribo
contra el periodista de Tve Sergio Martín por la entrevista a Iglesias Turrión por
parte de la izquierda chequista, instalada desde hace décadas en el Consejo de
Informativos de la televisión pública, es un síntoma más de la eficacia e impunidad
con la que la cheka acúa en la represión de cualquier actitud desviacionista o contrarrevolucionaria.
Resulta quimérica una condena semejante a periodistas
chequistas como Wyoming, Sopena, Llamas o a otros más taimados como la incisiva
Ana Pastor por parte de un partido del centro derecha, por supuestos agravios a
un líder de su espectro ideológico. Al día siguiente de intentarlo, toda la
progresía cejijunta, con Pilar Bardem a la cabeza organizaría un casposo y
multitudinario aquelarre tricolor en defensa de la libertad de información.
Sergio Martín no hizo más que colocar a Iglesias frente a
sus propias mezquindades, en un acto de osadía poco frecuente dado el sesgo a
babor de la mayor parte de sus compañeros de profesión.
Iglesias ha señalado más de una vez públicamente la conveniencia de que los presos de ETA salgan de las cárceles, por lo que a nadie debe extrañarle que se le tenga por satisfecho por haberse cumplido su deseo. El problema es que al final, todos los chequistas, acostumbrados a pastar entre sumisos correligionarios, se arrugan a la interperie. No ha tenido el valor de mantener ante millones de españoles lo que arenga en sus homilías podémicas ante el populacho hambriento de circo.
Iglesias se aleja así de la frescura original, rompedora y
revolucionaria de su primer momento, para instalarse en el ámbito de la
corrección política de su denostada “casta”. La sangre inocente derramada por
Santi Potros ha hecho que se tenga que
tragar inesperadamente sus palabras y eso no le ha gustado nada. Por eso envía a sus perros de presa contra el
osado entrevistador que acaba de ingresar en las nutridísimas filas de “fascistas”
a los que arrojar a los leones.
LFU
24 de noviembre de 2014
El PP y el voto del miedo
No descubro la pólvora si digo aquí que el Partido popular a
estas alturas, tiene toda la esperanza puesta en el miedo al advenimiento de PODEMOS como su única
tabla de salvación de cara a las próximas generales. Arriola es malo, pero no tonto y tiene
abducida a la cúpula del partido que ve como la tierra se empieza a mover bajo
sus pies.
Como todo partido que aspira a conquistar la mayor cuota posible
del electorado, el Partido popular hace tiempo que renunció a los principios propios
de su electorado tradicional, limitando sus objetivos al buen hacer en materia
de política económica y a la defensa de principios genéricos políticamente
correctos como la Constitución, el progreso , la democracia, etc… evitando la
defensa de cualesquiera valores o principios comprometidos, especialmente los
de carácter moral, que pudiera ocasionarle una fuga de votos.
Si ha podido hacerlo es gracias a costa de despreciar
olímpicamente a una parte de su electorado- precisamente aquél que defiende los
valores tradicionales de la derecha española- al cual considera absolutamente cautivo
y extraordinariamente perezoso a la hora de considerar nuevas alternativas,
ante el miedo a que los zarrapastrosos de PODEMOS pudieran gobernar en España.
Esto no es nuevo, pues ya desde Aznar la búsqueda del centro
comenzó a desnaturalizar a la sucesora de Alianza Popular. Lo que sí es una
novedad son las formas, pues frente a la sinuosa estrategia del pasado, ahora los
modos han sido harto más groseros y desafiantes. Primero la retirada de la reforma
de la ley del aborto presentada descaradamente por Rajoy como “lo más sensato”,
y apelando a un imposible “consenso” (una vez más el lenguaje políticamente
correcto) y después, la absoluta claudicación ante el independentismo catalán
concretado en una catastrófica gestión de los sucesos del 9 de noviembre en el
que el Estado de derecho desapareció ante la crónica de un delito anunciado,
han constituido un duro golpe para ese electorado cautivo que se empieza a
resquebrajar.
Rajoy se equivoca fiándolo todo al miedo. Muchos miles de
votos como el mío –que tapándome la nariz les di hace tres años- están ya
irremisiblemente perdidos, pues ya estoy harto de sonreir cuando me escupen a
la cara. Es la hora de una nueva alternativa que recoja la desilusión de miles
de españoles que creemos en la vida frente a la cultura de la muerte, que
creemos firmemente en España y no estamos dispuestos a asistir impasibles al
desmantelamiento de una unidad secular ni al mercadeo continuo con los
nacionalistas mirando para otro lado mientras se incumple todos los días la ley
en una región española.
Ha sonado la hora. Si queremos cambiar la realidad actual,
el cambio tendrá que venir de nosotros mismos, pues nadie va moverse por
nosotros. Si no lo hacemos, acabaremos siendo cómplices de nuestro propio
desprecio como españoles.
LFU
17 de noviembre de 2014
El abrazo de las dos Españas
58 después se han vuelto a encontrar. Tras la emocionante llamada de solidaridad del viejo militante comunista, Benito García "El Trilla" (96 años), mi padre decidió ir a visitarle por sorpresa a la residencia de Ciudad Real en la que vive con su mujer para abrazarle, acaso por última vez. Los dos han llorado y han reído. Ha sido una mañana luminosa en la que un viejo falangista y un viejo comunista, dos españoles de bien, se han abrazado y emocionado juntos. Esta imagen es de hace una hora, pero debería servir como una lección de vida frente a los que quieren volver a enfrentar a aquellas dos Españas, que si ayer eran capaces de helar los corazones hoy han quedado así fundidas en un abrazo fraternal.
LFU
LFU
14 de noviembre de 2014
Luis Felipe Utrera-Molina en COPE
La intervención en el Programa "La Tarde" de Cope ayer, a partir del minuto 11 podéis escucharla pinchando aquí
LFU
LFU
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