16 de enero de 2009

Manual de urbanidad y buenas maneras (I)




Hace unos años, buceando entre los fondos de una librería de viejo, me hice con un libro vetusto titulado "Manual de urbanidad y buenas maneras para uso de la juventud de ambos sexos" , escrito por Manuel Antonio Carreño y editado en París en el año de 1892, conocido en el mundo del protocolo como el "Manual de Carreño" reeditado en numerosas ocasiones.

Lo depurado de su lenguaje y lo acertado de sus máximas y consejos hace que su lectura sea reconfortante, a veces desternillante y en no pocas ocasiones entristecedora, máxime cuando comprobamos cuánto ha perdido nuestra sociedad en materia de urbanidad y buenas maneras.

Dada la fecha de su publicación, no existe riesgo de que la SGAE me exija el diezmo, por lo que me propongo desgranar aquí, de cuando en cuando, alguno de sus mejores pasajes:

"El aseo es una gran base de estimación social, por cuanto revela en nuestras personas, como antes hemos dicho, la candidez del alma; porque comunica a todo nuestro exterior un aseo irresistible y porque anuncia en nosotros una multitud de buenas cualidades de que la pulcritud es un signo casi siempre infalible"

(Cap. II. Del aseo en general)


"Así como no debemos nunca entregarnos al sueño sin alabar a Dios y darle gracias por todos sus beneficios, lo que podría llamarse asearse el alma, tratando de despojarla por medio de la oración de las manchas que las pasiones han podido arojar en ella durante el día, tampoco debemos entrar nunca en la cama sin asear nuestro cuerpo; no sólo por la satisfacción que produce la propia limpieza, sino a fin de estar decentemente prevenidos para cualquier accidente que pueda ocurrirnos en medio de la noche."

(Cap. III. Del aseo en nuestra persona)


LFU

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