17 de marzo de 2009

Estupideces de la corrección política

Tengo para mí que D. Ramón del Valle Inclán pudiera, en su delirio, imaginar tamaño esperpento. Lo próximo será que la asociación estatal de meretrices reclame la proscripción del término hideputa y sus derivaciones por menoscabar el crédito de sus legítimos –ya lo son todos en el Código civil- descendientes.

Por cierto, ya va siendo hora de que se exija a esta serie de colectivos así como a los progrepelotas de turno un poco de corrección en el lenguaje. La palabra homófobo no existe –y espero que la Real Academia Española no se baje los pantalones tan fácilmente. El significado de dicho palabro, etimológicamente hablando, sería “temor irracional o aversión obsesiva al igual”. Si lo que se pretende es tratar de denominar al que siente temor o aversión hacia el homosexual, que utilicen la palabra homosexualófobo, aunque no venda.

¡Lo que hay que leer!

3 comentarios:

  1. Lamentablementye, la RAE ya se ha bajado los pantalones:
    http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=homofobia
    Un saludo
    Abu

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  2. ¡Touché! Me llevé una alegría al buscar la palabra "homófobo" que, efectivamente no aparece en el Diccionario. Pero compruebo con lástima que han cedido a la presión del lobby gay para definir la "homofobia".

    En cualquier caso, a mí siempre me gustó más al palabra "moña" o "bujarrón", que podían actuar mucho mejor como prefijos de la palabrita.

    Además, atendiendo a la acepción popular de la palabra no todos los homosexuales son maricones y no todos los maricones son homosexuales ¿o no?

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