31 de marzo de 2009

Uriarte: El mal pastor


Muy atinado García Barbeito al recordar los versos de Góngora al socaire de las miserables declaraciones del Obispo Uriarte

Cura que en la vecindad
vive con desenvoltura,
¿para qué le llaman cura,
si es la misma enfermedad?

La Iglesia, como obra divina, sobrevivirá a cobardes como el Obispo Uriarte como sobrevivió a los Borgia en el Renacimiento y a otros, pero el daño ya está hecho. La miserable cercanía del clero vasco al nacionalismo y al entorno de ETA es un mal que Roma debería extirpar de raíz, como ha hecho con otros escándalos recientes. Y aquí no vale la doctrina diplomática del mal menor. Es intolerable y repugnante una declaración pública de compasión por la lejanía de los criminales de sus casas cuando hay tantas familias rotas de dolor por el abismo que la muerte ha dejado en sus hogares.

Cuando un pastor compadrea con los lobos y desatiende a sus corderos, el rebaño está condenado a desaparecer.

LFU

1 comentario:

  1. Inoportuno como poco. Vale aquí el tópico: perdió una gran ocasión de callarse.

    ResponderEliminar