11 de enero de 2008

La letra del himno. Se cumplió mi profecía

El 18 de julio pasado abordaba el asunto de la letra del himno nacional con las siguientes palabras, que la realidad ha convertido en proféticas:

"Yo quiero pronunciarme desde aquí, de forma clara, en contra de ponerle una letra a nuestro himno. De hecho, Franco se negó siempre a oficializar letra alguna porque, conociendo el temperamento español, era consciente de lo contingente de cualquier texto y del riesgo que correría cualquier letra aprobada bajo su mando cuando los vientos cambiaran. Y es que, con la que está cayendo, sólo falta que el Gobierno se dedique a estos menesteres, designando una comisión de expertos, encabezada por Saramago, Sabina, Cebrián, Pradera, Zerolo y demás ilustres (perdón, me olvidaba de Mayor Zaragoza que siempre da reumbrón). Podéis imaginar la letra. Un batiburrillo de solidaridad, libertad, igualdad, progreso, democracia y paz. ¡Qué pereza!.

Que lo dejen como está. A mí me emociona oirlo porque lo siento mío y es de las pocas cosas que nos unen a todos, por encima de credos e ideologías. No quiero tener que aguantar a la progresía desafinando una letra plagada de blandenguería con la que estoy seguro no me identificaré y que, desde luego, me negaré a cantar."

Hoy la letra ya está en todos sitios. Una letra que parece recién salida del mandil del Gran Maestre de la Gran Logia de España: libertad, hermandad, democracia y paz. ¡Qué emoción! Sólo les ha faltado -como diría el gran Foxá- una referencia al Sistema Metrico Decimal para que todos podamos sentirnos identificados.

Lo digo ahora y lo cumpliré. Si esa es finalmente la letra que se oficializa, prometo sellar mis labios cada vez que suene el himno nacional para no ser cómplice de una colosal horterada. ¡Inmenso mar!

LFU

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