29 de mayo de 2012

Sin palabras


Desde ayer mi corazón está con esos padres que han perdido de forma tan trágica a tres de sus cuatro hijos en un incendio en Qatar.

Me pregunto qué palabras de consuelo podría decirles y, una y otra vez, fracaso en mi empeño. Acaso porque sólo sabiendo lo que se quiere a un hijo puede uno apenas imaginar el colosal desgarro que su pérdida debe suponer.

Como dice un buen amigo, uno se siente un mierdaseca cuando mide sus preocupaciones ante casos como éste. Y como yo me siento así hoy, no me queda otra que reconocer mi inmensa pequeñez al tiempo que elevo mi plegaria y pido a todos los que me lean hagan lo propio para que Dios, que todo lo puede, y nuestra Madre Celestial lleven su consuelo a una familia que desde ayer tiene tres ángeles en el cielo, pero que hoy lleva el nombre del dolor.

Mi oración y mi sentimiento, la de mi familia y la de miles de personas en todo el mundo están hoy con esa familia.

LFU

1 comentario:

  1. José Luis Ortiz4 de junio de 2012, 1:41

    ¡Descansen en paz esos pobres angelitos y que Dios los acoja en su seno!

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