"Mi sueño es el de la patria, el pan y la justicia para todos los españoles, pero especialmente para los que no pueden congraciarse con la patria, porque carecen de pan y de justicia.". JOSÉ ANTONIO

3 de noviembre de 2009

«El secreto de sus ojos»


Titulo: El secreto de sus ojos.
Director: Juan Jose Campanella.
Actores: Ricardo Darín, Soledad Villamil,Guillermo Francella y Pablo Rago.
Nacionalidad: Argentina.


Desde hace algunos años el cine argentino, a la inversa que la situación social y política de Argentina, está pasando por un momento interesante de creatividad y talento, de películas de una cierta calidad y siempre de interés. «Siete reinas», en la mejor tradición hispánica de la picaresca, la irregular pero efectiva «El hijo de la novia», ésta misma entre otras son un ejemplo de que las musas pueden funcionar cuando en un país prácticamente todo lo demás, parece que no tiene remedio.

En la bien trenzada historia que cuenta esta película, constituye un acierto singular la elección de dos de los ejes argumentales que vertebran el relato. El primero, representado en el afán de hacer justicia asumido por un oscuro funcionario de un juzgado penal (se apellida “Expósito”). Retrata al hombre que dignifica su existencia y se hace grande cuando encuentra una causa por la que entregar su vida. El segundo, presenta la necesidad irrenunciable de que se haga justicia, de que se cumpla una sentencia, la determinada por la ley. Se palpa de forma escalofriante en la película, la necesidad existencial en todo sujeto de exigir la necesaria e inexcusable reparación que espera el ofendido de un delito y las consecuencias que acarrea que un sistema legal no cumpla su papel reparador. En ambas líneas argumentales hay una nota común, es el deseo y la voluntad del llegar al fin de las cosas y no conformarse con soluciones intermedias.

Sólo esto, que no es poco, supone una bocanada de aire fresco, un ciclón de autenticidad que se transmite a la historia, a los personajes que habitan en ella y todo por atreverse con ambición a abordar el universal de la Justicia, la cuestión de su aplicación y exigencia, y esto en el entorno relativista de nuestra cultura le da a la película el empaque que, sin embargo, le falta a la historia de amor que se entremezcla con las tramas descritas y que pese a ser el reclamo, la supuesta trama principal, resulta casi desvaída, poco coherente y creíble, en el marco de la historia contada.

No se puede escribir de esta película sin destacar la portentosa interpretación de un secundario (Guillermo Francella) en el papel de compañero e intimo amigo del protagonista. La actuación es de una solvencia y verismo estremecedor. Su papel de crepuscular hombre de mediana edad, resignado ante la vida, alcohólico pero de corazón insobornable, grande y fiel, es de los que perduran en la memoria para siempre.

Ojalá que esta suerte de renacimiento de las artes argentinas se comunique de alguna forma positiva a la maltrecha vida social y política de esa nación hermana y querida de todos los españoles de buena memoria.

César Utrera-Molina Gómez.

31 de octubre de 2009

Alegre jactancia.


Reproduzco a continuación un sensacional artículo de Arturo Robsy, a quien no tengo el gusto de conocer, pero he tenido el inmenso gusto de leer por vez primera...y espero que no sea la última. La poesía -la que promete- fluye entre las líneas del artículo con armonía y vigor. No tiene desperdicio. Mi enhorabuena al autor. LFU

"29 Arriba"

"Me acaba de decir una mujer lista y sensitiva que hubiera querido vivir la gloria de la jornada del Veintinueve de Octubre, cuando, en verdad, el mundo dio un vuelco y volvió a descubrirse para el hombre. Mundo, por fin, vestido con una inextinguible primavera.

Viví aquel momento. Era un día que estallaba, que reventaba de luz y que encendía las almas. No fue discurso sino profecía y no profecía sino promesa de larguísimas andanzas y angustias.

A lo mejor hay luceros desconocidos donde aguardan las almas que han de bajar a tomar las banderas de los caídos y a sufrir por lo grande mejor que a disfrutar con lo pequeño. Porue lo nimio bien puede ser un gobierno y lo enorme un hombre solo con la verdad exacta. Mucho antes de nacer, lo viví. En la sala la gente era ya falangista y era el tiempo de cerrar las filas y cargar hacia lo nuevo que, en aquel momento, fue lo eterno. Y lo supieron en cuanto José Antonio se puso en pie.

Se trataba de España, pero no sólo de la España necesaria sino también de la irreflexiva. ¿Es que no la veis? decía cada palabra de José Antonio. ¿Es difícil de entender que España misma es la entraña del alma? España son las palabras, y los recuerdos y los olvidos. Las lágrimas y las risas. Castilla hace y deshace los hombres pero guarda sus hechos para palidecer los tiempos cuando los tiempos se crecen, endiosados.

El hombre, polvo de estrellas, siempre capaz de volver a arder y brillar volvía a encenderse en lo superior. No se hablaba en realidad de política sino del obstáculo que la política es para que el hombre vuelva a la luz, la reclame y declare prohibida la oscuridad. Se proponía un más allá, un argumento superior a todos: hacer la justicia, porque tras ella, como en milagro, vendrían la fe, la paz y la libertad.

Ser y ser completamente: no a trozos. Ser definitivamente, sin retornos ni equilibrios. Estar en lo difícil y en lo alegre. En guardia eterna por los hombres y no por las ansias. Porque aquella magia de España, que volvía a despertar, era sencillamente el hombre; el olvidado, el maltratado, el dominado por los espíritus impuros de Rousseau.

De aquello trataba el 29 de Octubre. De que el hombre decidiera recuperar su trascendencia y hacer y vivir un mundo para hombres justos. No se cómo se fundarían otras órdenes de caballería, pero la nuestra lo hizo volviendo al origen de las cosas que son y que han de ser para siempre. Descubriendo que, pase lo que pase, quedan los afanes justos y las esperas de la norma segura. Aquello que no pueda durar ni en los hechos ni en las palabras no es de hombres. Tampoco lo será quien no pueda estar en lo alto de una palabra que sepa que es verdad.

Por eso no engaño cuando digo que estuve allí, que lo ví todo. Que aún se puede ver y que lo aprendí porque su conocimiento resonaba en mí desde el principio. Quizá el único trabajo fuera aprender que los botones de los bolsillos de la camisa deben ir abrochados y vivir sin temer al amanecer. Quizá saber por completo que las cosas del alma necesitan alma y que al alma le urgen la Patria, que es carne y pensamiento, la Justicia, que es dar pese a quien pese, y el Pan, que es pura fe en el hombre y su capacidad, a veces secreta, de ser grande y bueno.

Aquel día quedó claro que la Falange era para el aire libre y que, por lo tanto, había que liberar primero ese aire con fiestas de primavera y juventud, vestirlo de pétalos y llenarlo con la luz del nuevo sol. Quizá se haya olvidado todo, pero, como lo viví, lo cuento: no el hombre para el mundo sino el mundo para el hombre en medio del aire libre al fin, y con el sol bendiciéndolo. Un hombre a la luz, desnudo como los sables alzados.

Dios me amparará: lo que se dijo entonces fue, sencillamente, que el hombre es más que la doctrina y que allá los que quisieran circular por los salones vacíos de los pasados e inútiles festines del día anterior. Lo que de verdad se dijo, en repetida metáfora, fue que frente a la ofensa a la Patria no se requiere más que valor.

Y un poquito de alegre jactancia."

Arturo Robsy

27 de octubre de 2009

La Batalla de Caja Madrid. ¿Qui prodest?

Visto lo visto y las reacciones posteriores a las declaraciones del Vice-alcalde de Madrid, parece evidente, en primer lugar, que a Esperanza Aguirre le han metido un gol por la escuadra contraponiendo abiertamente la candidatura de Rato a la de Ignacio González para la presidencia de Caja Madrid, dejándola sola con el apoyo del «provisional» Tomás Gómez en la defensa de su candidato. En segundo lugar, y en vista del resultado -¿qui prodest?- me da a mi la impresión de que, antes de tirar a puerta, Manuel Cobo ha contado con la bendición, no ya de su inmediato jefe y mentor, sino de las más altas instancias del Pp, algo molestas con el pulso que la «lideresa» mantiene con la dirección del partido a cuenta de Caja Madrid para colocar a su escudero, que da la casualidad de que fue excluido por Rajoy de la Ejecutiva Nacional del partido en el Congreso de Valencia, siendo sustituido, para más inri, por Manuel Cobo.

Aunque el espectáculo que se ofrece a la opinión pública sea bochornoso, alguien habrá pensado que falta mucho para las próximas citas electorales y es el momento de darse de tortas; que en política, las noticias como ésta se quedan viejas en quince días, pero los cadáveres no vuelven a levantarse jamás. Y ya puestos, no estaría de más que alguien aprovechase para modificar de una vez la Ley de Cajas limitando el control político de estas instituciones estrictamente a los fines sociales que éstas deben cumplir. Ninguno lo hará porque todos quieren mojar en la salsa, pero es una de las vergüenzas de nuestra partitocracia.

Habrá que estar atentos, por tanto, a la cintura de Rajoy en la resolución del contencioso y a los posibles candidatos tapados que pudieran surgir para calzarse el zapato de Cenicienta. Visto desde fuera, lo que está claro es que el partido de la oposición necesita un timonel al que no le tiemble el pulso o acabará definitivamente a la deriva, lo que, bien mirado, tampoco tendría que ser ninguna desgracia, pues sólo desde la catarsis nace la cordura.

LFU

26 de octubre de 2009

Discurso de un Embajador de España

Me lo enviaron hace días y me gustó, más que nada porque nuestros ojos y nuestros oídos no están acostumbrados a la emoción que llevan las palabras que nacen del corazón. Son las palabras que el Embajador de España en Bosnia Herzegovina, D. Alejandro Alvargonzález San Martín, ha dirigido recientemente a nuestras tropas destacadas en ese país con motivo de la Fiesta Nacional. Es el discurso que merecen nuestros soldados y que raramente escuchan por el estrechísimo corsé que impone la dictadura de lo políticamente correcto.

Mi enhorabuena a tan buen embajador de nuestra patria.

LFU



«Me piden que les dedique unas palabras en el día de hoy, fecha adelantada de la celebración de nuestra fiesta nacional. Lo clásico sería iniciarlo con aquello de "es un honor para mí". Se trata de una frase más o menos protocolaria que en el fondo no quiere decir nada si quien la pronuncia no tiene voluntad de que así sea.

Les adelanto que este no es el caso. Por eso utilizo la fórmula:"Es un honor para mí", realmente lo es, rendirles mi homenaje desde esta tribuna. Es un honor para mí dirigir unas palabras a un grupo de españoles y hoy, en Bosnia y Herzegovina, ante soldados de España. Algunos sin ser de nacionalidad española, pero soldados de España al fin y al cabo, dispuestos a dar su vida por ella, sin grandes alharacas, discretamente, como lo han hecho siempre. Como han hecho a lo largo de toda la historia.

Ustedes son la noble herencia de una historia que pocos, desgraciadamente pocos, conocen. Uno lee "la defensa de las Indias", de Julio Albi, y descubre que con un puñado de hombres, que eran ustedes, se defendió - durante varios siglos y con notable éxito - la costa que va de La Florida a la Patagonia, y de ésta hasta California. Uno se va al mayor experto de la historia del Pacífico, el australiano Spate, y descubre que su obra más importante la tituló "el lago español", y lo hizo por ustedes. Uno recorre el Extremo Oriente y descubre la presencia de soldados de España en Camboya y Tailandia ya en el siglo XVI, estudiando mapas de China, tratando con Japón. Eran ustedes. Ustedes fueron en buena medida quienes extendieron el español por el mundo.

Eran ustedes.

Ustedes han protagonizado las casi 60 misiones internacionales que arrancan de los años 80. Recuerdo bien las primeras en Centroamérica, donde yo estaba destinado entonces. Fuí testigo de la mano izquierda para acercarse a cualquier escenario, y de la mano derecha para dar seguridad cuando se demandaba. Vi actuar a médicos de uniforme y a soldados de paisano, y les vi dar un paso al frente siempre. Siempre.

Ustedes son los que caminan las calles de Mostar, de Sarajevo, de Trebinje, de tantos sitios en Bosnia y Herzegovina, donde su uniforme es objeto de respeto, de reconocimiento, sabedores todos de su profesionalidad, de su espíritu de sacrificio. Lugares donde se han ganado el aprecio de sus gentes, donde España - por ustedes - significa algo.

Un día dejarán de ser necesarios en Bosnia y Herzegovina. Se irán. Pero quedarán su recuerdo y la admiración de quienes les conocieron. Quedarán las placas con los nombres de sus compañeros caidos en Mostar, o esa plaza que siendo de España es de ustedes, o ese pinsapo que donaron y seguirá creciendo en algún lugar, o el afecto de esos ancianos a los que surtían de gasolina, de alimentos, de mantas. Y quedarán la prueba de su valor. Así me lo han dicho tantas y tantas veces: "ellos llegaron, y empezamos a sentirnos seguros".

Cuentan que los Tercios de Flandes, cuando volvian a España gustaban de desfilar en la Plaza Mayor de Madrid, y que para esa ocasión recibían la orden de entrar en la plaza "pisando fuerte". Así nació la expresión de "entrar pisando fuerte". Así entraron ustedes, y así deberian salir "pisando fuerte".

Un dia se irán. Se vaciará Camp Butmir, crecerá la hierba entre las grietas del asfalto, se hará el silencio donde estamos, no habrá ni misa de domingo, ni oiré las palmas de un soldado de Cádiz, ni degustaré la paella que uno de ustede se tomó como un ejercicio a todo o nada, ni recibiré noticias de tal o cual desplazamiento. Me alegraré mucho de que no sean ustedes ya necesarios en Bosnia y Herzegovina. Se me llenará la boca cuando diga que España, en su pequeña o gran responsabilidad, cumplió. Pero les aseguro también que cuando despida al último, empezaré a echarles en falta.

Y ustedes, una vez más, habrán cumplido.

Y me refiero a ustedes con legítimo orgullo porque hablar de ustedes es hablar de mi propia familia. De mis primos y tios en Infantería de Marina, a los que admiraba en mi infancia y sigo admirando hoy. De mi padre, jurídico de la Armada, de mi abuelo en el Cuerpo de Ingenieros, de mis bisabuelos haciendo la guerra de Marruecos o de Filipinas. Ellos eran ustedes, si acaso ustedes me lo permiten.

Pero también ustedes son ellos. Quiero decir que también ustedes se verán otros. Los 23 soldados de España fallecidos en Bosnia y Herzegovina son ustedes, porque en ustedes viven. Saben ustedes bien que cuando les miren a ustedes los padres o los hijos de aquellos que fallecieron los verán a ellos, porque ustedes son ellos. Porque tienen ustedes, y solo ustedes, el honor de serlo.

Todo esto era para explicarles por qué es un honor para mí poder dirigirle unas palabras a ustedes.

Y porque es un honor dirigirme a ustedes, y porque ustedes son Cristo Ancor Cabello, les ruego que me permitan también que este sea un homenaje a él. Fallecido en Afganistán, pero vivo en cada uno de ustedes.

Que sea él quien, a través de ustedes, grite conmigo, con nosotros

¡VIVA EL REY!

¡VIVA ESPAÑA!»

22 de octubre de 2009

Garzón y (III). Se estrecha el cerco.


Recibo la noticia como agua de mayo, aunque en octubre con la falta que hace se agradezca más aún. El Colegio de Abogados de Madrid ha soltado lastre y complejos y ha decidido dar un paso más para pararle los pies a quien ha convertido la ley y la justicia en un enorme chicle cuya elasticidad depende siempre de sus propios intereses, cada vez menos confesables.


Lo que antes eran voces en el desierto hoy es un clamor social contra un magistrado que, arrastrado por su enorme ego, se ha creído que puede hacer mangas y capirotes con las leyes como antaño hacían los señoritos en su cortijos.


Resulta paradójico que Franco, como mío Cid en Valencia, vaya a ser la punta de lanza del declive de una carrera marcada por la soberbia, la prepotencia y el desprecio más absoluto al papel que debe jugar el poder judicial en un Estado de Derecho.


Que se haga justicia.


LFU

19 de octubre de 2009

Sed como niños (II). Una oportunidad para la vida.


Hace unos días, en estas mismas páginas y bajo el título «Sed como niños» hice mía una reflexión del malagueño Jesús Cotta al hilo de la dificultad que encontramos los mayores para explicar a los niños determinados comportamientos de los adultos contrarios al sentido común y a la ley natural.

El sábado, por fin, pudimos explicarle a nuestra hija Paloma -siete años- las razones por las que, en lugar de irnos al parque o al cine, íbamos a asistir a una manifestación. Nuestras explicaciones, suaves pero realistas, debieron causarle un tremendo impacto pues no alcanzaba a comprender que alguien a quien –Jesusito o la cigüeña porque ignoran que la voluntad humana pueda tener algo que ver en ello- le envía un niño, fuese capaz de matarlo. Su respuesta, tras una larga meditación, fue una pregunta: ¿Y porqué no los dejan nacer y luego los envían a un orfanato?. La reflexión, llena de sentido común tiene más calado si tenemos en cuenta que la imagen que tienen para mi hija los orfanatos es la de la película «Annie» o «La Princesita» (esta última muy recomendable) y no son preciosamente lugares de ensueño. Al menos en el orfanato -supongo que pensó- todos esos niños tendrían una oportunidad para la vida.

En contra de la opinión de muchos de los que no asistieron (total, para lo que va a servir…..) creo que la impresionante manifestación del sábado es un aldabonazo más en la conciencia de una sociedad adormecida que ha estado demasiado tiempo mirando para otro lado para no enfrentarse con la cruda de realidad del mayor genocidio silencioso de la historia de la humanidad.


LFU

16 de octubre de 2009

José Serrano Carvajal. Un caballero malagueño. Por José Utrera Molina

El próximo día 23 de octubre, el Profesor Serrano Carvajal -Pepe Serrano para los que le queríamos-tenía que asistir al homenaje que le habían preparado con cariño un grupo de amigos. No llegó a tiempo, pues parece que Dios tenía prisa por reunirlo de nuevo con su mujer, que hacía un año le había dejado repentinamente, y el pasado día 3 lo llamó a su presencia para donde partió, en palabras de José Antonio, «rodeado de caras familiares y respirando un aroma religioso de sacramentos yrecomendaciones del alma, es decir, con todo el rito y la ternura de la muerte tradicional». Uno de sus amigos del alma -mi padre- desde el dolor de su ausencia, le ha dedicado su pequeño homenaje, el artículo publicado el pasado día 6 de octubre en el Diario Sur de Málaga, que he querido hoy traer a estas páginas:


JOSE SERRANO CARVAJAL, UN CABALLERO MALAGUEÑO


Hoy las tierras de Montejaque tienen para mí un triste recuerdo. Allí conviví con José Serrano Carvajal durante los seis meses de preparación de la Milicia Universitaria. Los dos fuimos alféreces y sentimos por igual el orgullo que aquella distinción suponía. Habíamos sido anteriormente compañeros de estudio y siempre amigos.

No exagero si confirmo en estas líneas que he sufrido con la muerte de Pepe Serrano un tremendo dolor. Hablaba con él casi todos los días y la amistad que sostenía con él no ha tenido interrupción alguna. Desde la época ya ciertamente lejana en que le propuse para ser Gobernador y Jefe Provincial del Movimiento de Zamora hasta hoy, había permanecido su ánimo, su generoso ánimo en el estado de gracia de la lealtad. Pepe Serrano era un caballero a la antigua, es decir, un hombre que tenía como honor el patrimonio de su dignidad y la señal inequívoca de su coraje. Nunca abdicó de sus convicciones esenciales, es más, las pregonó siempre, sin insolencia, sin la jactancia del orgullo, pero sí con la fuerza irrenunciable de su convicción. Amó la fiesta nacional hasta extremos que admiten muy poca comparación porque era consciente de la cultura que encerraba su significado y de lo importante que era llevar sus luces y sus imágenes nada más y nada menos que al templo sagrado de la universidad. Pepe Serrano amaba en el toreo la belleza, la estética que lleva encerrada la fiesta de los toros, era entendida por él de manera original y vibrante.

Ayer fui a los toros en la Plaza de las Ventas. Se produjo un minuto de silencio en su memoria. Creo que es la primera vez en la larga historia de las corridas de toros, que alguien que no ha sido profesional se le rinda un homenaje semejante. Yo que había compartido con él localidad y afanes, puntos de vista e ideas parecidas, llené con una oración el vacío que muchas veces suponen los minutos de silencio. He afirmado alguna vez que hay personas que se mueren y otras que se nos mueren. Pepe Serrano es de los últimos, su recuerdo permanecerá siempre vivo en mí junto a la gratitud a su lealtad, a la limpia idea de la amistad que siempre me demostró sin interrupción alguna. Era un malagueño tradicional, jamás abjuró de su tierra, la amaba entrañablemente. En su corazón estaban sus tradiciones, sus costumbres, sus glorias y sus penas. En su memoria tantas cosas como habría sentido al contemplar los amaneceres sobre el mar y las luces claras sobre las montañas. Pepe Serrano ha bordado con su vida la mejor y más templada verónica, lenta, solemne, pausada, con las manos bajas y el corazón en alto. Concretamente hace cuatro días estuve con él. Ya tenía en el rostro la señal de la muerte, pero su ánimo tenía una singular entereza. Yo le animé y me despedí de él con la conciencia de que era difícil que volviera a verlo vivo. Cuatro días después de nuestro ultimo encuentro, me dieron la noticia de su fallecimiento. Nunca he sentido una amargura tan lacerante, una ausencia tan dolorida. Desde mi amistad, le brindo mi recuerdo y afirmo que es de las pocas personas de las que me he sentido orgulloso de ser amigo. Dios, en el que él creía, le habrá acogido con su misericordia mientras que sus amigos, le recordaremos con amor.


JOSÉ UTRERA MOLINA