"Mi sueño es el de la patria, el pan y la justicia para todos los españoles, pero especialmente para los que no pueden congraciarse con la patria, porque carecen de pan y de justicia.". JOSÉ ANTONIO

1 de mayo de 2013

Un Estado fallido



La realidad termina poniendo a cada uno en su sitio. Una de las cosas que sólo se adquieren con los años es una cierta perspectiva para juzgar las situaciones sin impaciencias ni improvisaciones.

Sólo los que no quieren ver, se empeñan en defender un Estado de las autonomías, el de la Constitución de 1978, absolutamente fallido. No sólo ha logrado multiplicar por tres el número de funcionarios que había en España en 1976, incrementando exponencialmente un gasto público que termina por ahogar a la clase media a base de subidas impositivas a las que ya se ha alistado hasta la derecha liberal. Lo peor, con mucho, es que ha dinamitado la unidad nacional, creando abismos de separación entre las diversas regiones de España, subvencionando a los partidos separatistas que en treinta y cinco años de manipulación y corrupción por partes iguales, han enseñado a dos generaciones de españoles a odiar a su patria.

Los que, como mi padre, advertían en 1978 sobre las catastróficas consecuencias del título VIII de la Constitución ven ahora con profunda tristeza lo acertado de sus sombríos pronósticos, que entonces les condenaron al ostracismo.

Aquí ya no valen los parches. Sólo vale una total refundación del Estado si no queremos asistir al desgarro de ver como desaparece la patria que nos vio nacer.

LFU

1 comentario:

Luis Zapata dijo...

Es difícil hacer un comentario a su artículo. Sin duda tiene toda la razón, un sistema basado en mamar de la teta a cuenta de sangrar al país para mantener a una clase parásita que nunca hizo nada para ganárselo.

Pero....y los sindicatos, y lo que nunca se nombra:(a saber por qué -tabú-) el 4º poder, la prensa; los partidos políticos.

Yo propongo una solución absolutamente democrática: al igual que ahora hay casillas en la declaración de la renta para la Iglesia y para fines sociales, que pongan unas cuantas casillas más para sindicatos y partidos políticos. Cada cual que done lo que considere oportuno a quie estime oportuno, y que se les retiren los fondos que todos los españoles tenemos que darles por dictamen, queramos o no.

Obviamente jamás lo harán porque se les acabaría el cuento, ya que ni el 1 % marcaría esas casillas.

Saludos.-