"Mi sueño es el de la patria, el pan y la justicia para todos los españoles, pero especialmente para los que no pueden congraciarse con la patria, porque carecen de pan y de justicia.". JOSÉ ANTONIO

6 de junio de 2012

Mi hermana Rocío




Siguiendo el criterio inexorable del calendario y como regalo de cumpleaños, hoy quiero dedicar esta página a mi hermana Rocío, sin duda, la menos convencional de mis hermanas.

Curtida por una infancia de «cascarilla» tras la estela de los tres mayores, fue labrándose una personalidad bien definida, encontrando su sitio -como los buenos toreros- entre destellos de azul mahón y rosas de primavera. Alérgica a la alienación y enemistada con lo prosaico, un fuerte impulso de rebeldía fue moldeando su carácter atemperado por un derroche de bondad que acabó de imponerse a lo revolucionario.

Aunque vio su primera luz en Burgos, siempre ha sido el cielo de Sevilla su mejor cobijo, su tierra de adopción y de emoción, el paisaje que anhela y al que escapa su pensamiento envuelto en aromas de incienso y azahar cuando consigue por fin robarle al tiempo unos segundos de tranquilidad.

Alguien tan poco común no podía unir su vida al estereotipo. Así que tuvo que casarse con el más peculiar y menos encasillable de mis amigos, y es que Nacho –cuyo fervor cinegético supera los límites de lo ponderable- sabe muy bien que se cobró la pieza de su vida cuando la conoció, pues sin ella al frente de su prole no hubiera podido dar rienda suelta a su pasión depredadora que encuentra en Rocío comprensión, apoyo y generosa admiración.

Ha heredado de nuestra madre su amor por la naturaleza y, sobre todo, su desprendido afán por tener abierta de par en par las puertas de su casa, que se ha convertido -con la paciente tolerancia de su marido- en alegre lugar de acogida y encuentro de nuestra numerosa y alborotadora tribu.

Belleza, naturalidad, sencillez y bondad -aderezadas con ese toque divertido de colosal despiste que siempre le acompaña- son virtudes que adornan a mi hermana Rocío, la tercera de mis hermanas y cuarta de la casa, a la que profundamente quiero y sinceramente admiro.

Que Dios te guarde, querida hermana.

LFU

29 de mayo de 2012

Sin palabras


Desde ayer mi corazón está con esos padres que han perdido de forma tan trágica a tres de sus cuatro hijos en un incendio en Qatar.

Me pregunto qué palabras de consuelo podría decirles y, una y otra vez, fracaso en mi empeño. Acaso porque sólo sabiendo lo que se quiere a un hijo puede uno apenas imaginar el colosal desgarro que su pérdida debe suponer.

Como dice un buen amigo, uno se siente un mierdaseca cuando mide sus preocupaciones ante casos como éste. Y como yo me siento así hoy, no me queda otra que reconocer mi inmensa pequeñez al tiempo que elevo mi plegaria y pido a todos los que me lean hagan lo propio para que Dios, que todo lo puede, y nuestra Madre Celestial lleven su consuelo a una familia que desde ayer tiene tres ángeles en el cielo, pero que hoy lleva el nombre del dolor.

Mi oración y mi sentimiento, la de mi familia y la de miles de personas en todo el mundo están hoy con esa familia.

LFU

28 de mayo de 2012

Zarrías, el comecuras


La nueva campaña anticlerical del PSOE  –ese partido que, según los políticamente correctos es tan “necesario” para el buen funcionamiento de la democracia- además de ser absolutamente demagógica, falsaria y vergonzante, parte además de un vicio ab origine, que es el mascarón de proa que han elegido para vocearla.

Gaspar Zarrías, ese patético y tramposillo personaje, que hacía piruetas en el Senado para votar por sí y por sus compañeros, es el arquetipo de dirigente socialista salido de la factoría del zapaterismo: sectario, ayuno de luces, faltón, embustero y soberbio. A su lado, el inefable Pepiño rezuma clase por los cuatro costados. Estoy convencido de que si los partidos políticos tuvieran que pagar impuestos, muy probablemente acabarían prescindiendo de mantener a tan prescindible fauna.

En cualquier caso, la Iglesia no necesita que yo la defienda y el PSOE debería tomar nota del resultado que tuvieron los ataques contra la Comunidad benedictina del Valle de los Caídos. Nada mejor para que miles de conciencias adormiladas despierten que el acoso de los comecuras. Si algo bueno ha tenido el zapaterismo es que ha vuelto a llenar muchas iglesias y ha incrementado los ingresos por IRPF.

Si quieren pedir esfuerzos, que empiecen por los partidos, los sindicatos, las fundaciones y el resto de las entidades sin ánimo de lucro. Después, que reconozcan y cuantifiquen la ingente labor social que realiza la iglesia por los más desfavorecidos y que Zarrías se cuelgue un mandil y se ponga a dar de comer a los pobres como hacen las Hermanas de la Caridad y las Hermanitas de los Pobres. Y después hablamos.

El PSOE se equivoca de plano al tratar de recuperar el protagonismo perdido con campañas como ésta. Pero cuanto peor, mejor. Yo soy de los que deseo fervientemente que ese partido que tanto daño a hecho a España se autodestruya. La izquierda sensata no necesita de pícaros y bufones para hacerse notar.

LFU

24 de mayo de 2012

Pitadas nacionalistas


Posiblemente me equivoque, pero para mí que con tanto hablar de los pitidos y abucheos anunciados por el rancio nacionalismo vasco y catalán, les están haciendo -y muy bien- el caldo gordo, que es lo que buscan estos impresentables. Están que se salen porque jamás un altavoz tan potente les salió tan barato.

Los nacionalistas son catetos por definición y nada mejor que un cateto que ir a la capital y que se note y si no, véase la foto. Así que a Esperanza Aguirre no se le ha ocurrido mejor forma de “zaherirlos” que proclamar su deseo de que se suspenda el partido y se juegue a puerta cerrada. Vamos, tanto como regalarles una portada gratis en el New York Times. Craso error, Presidenta.

Miren ustedes: si silban, lo mejor es no hacerles ni caso. Se baja el sonido ambiente y que rabien. Ni siquiera medio minuto de gloria y al día siguiente, en la prensa, silencio total. Si quieren publicidad que se la paguen o que compren el Gara o el Avui del Lara de La Razón.

Y si alguno se pasa en el insulto, para eso está el artículo 543 del Código Penal:

“Las ofensas o ultrajes de palabra, por escrito o de hecho a España, a sus Comunidades Autónomas o a sus símbolos o emblemas, efectuados con publicidad, se castigarán con la pena de multa de siete a doce meses.”

Para eso están las cámaras y la Fiscalía General del Estado. Si alguno quema una bandera nacional o insulta a nuestra Patria, deténgasele, (si es posible, con colleja) y procésesele, pero no le demos tres cuartos al pregonero.

Al menos, es lo que yo, modestamente, pienso.

LFU

18 de mayo de 2012

UN SOLDADO ESPAÑOL. Por José Utrera Molina





Hace unos días, murió un militar español al que conocí en mi edad más temprana. Si se pudiera hacer un diseño de su noble figura me encontraría con serias dificultades.  En primer término, porque ninguna de las virtudes militares que han existido en nuestro Ejército  a través de nuestra larga historia, estaban fuera de su noble personalidad.  Era militar “hasta las cachas”, sentía la milicia con gran devoción religiosa y su patriotismo era tan ejemplar que conmovía a cualquiera que analizara con objetividad la historia de su vida. Antonio Vallejo Zaldo, había combatido en la guerra de España. No contento con haber ofrecido a su Patria pruebas inequívocas de bizarría, de heroísmo y de valor, solicitó ir como oficial a la División Azul española. Allí se comportó con una dignidad extrema hasta el punto de conseguir las máximas condecoraciones que otorgaban a los miembros del ejército que combatieron en Rusia. Le conocí muy de cerca y no he podido encontrar un ejemplo tan vivo, tan escandalosamente conmovedor como el ejercicio del patriotismo de este soldado español que acaba de morir. Amaba España delirantemente; para él no había objeto merecedor de un amor tan intenso como el que sintió desde siempre por el ser dolorido de España. La defensa de sus ideales no se redujo a la contienda española, ni tampoco al credo que defendía en las trincheras de Rusia formando parte de una compañía avanzada. Antonio fue algo más. Era un patriota poco indulgente con los que habían cursado la nefasta asignatura de la versatilidad. Combatió siempre con nobleza y con hidalguía. Era un tipo de caballero a la usanza antigua, nunca le vi arrugado por el rencor, extraviado por nada que no fuese noble y verdadero. En cierta ocasión fue agredido cobardemente a la salida de un metro de Madrid. Varios meses después se recuperó totalmente y nunca dejó que se apoderara de su alma el odio o el rencor. Me dicen que era el Presidente de la Confederación de Excombatientes y estimo que no podía existir un lugar tan conforme con su personalidad y con su coraje. Yo le saludo con la emoción de un viejo soldado que sirvió solamente en las épocas de la paz pero que me incliné siempre emocionado, ante el ejemplo de mis mayores, que cumplieron valientemente con su deber y elevaron el nombre de España a las más altas cimas.
Amaba, por cierto, a una España que no le gustaba, pero ese disgusto interior lo suplía con el ejercicio de su voluntad y con la aportación de todo su ser  y su espíritu a las causas más elevadas. Estoy seguro que encontrará allá en el infinito otros camaradas de su estirpe. Pero él aparecerá con unas insignias todavía lucientes y con una bandera que jamás arrió. Yo le llevé a su féretro las cinco rosas de una leyenda compartida y estoy seguro que comprenderá el sentido de esta ofrenda y sé que le robo las palabras con que siempre me saludaba, el ¡Arriba España! que no tuvo en su corazón ni olvido ni cobardes claudicaciones.

JOSE UTRERA MOLINA
OFICIAL DE COMPLEMENTO DEL EJERCITO ESPAÑOL

14 de mayo de 2012

Antonio Vallejo Zaldo. In memoriam



Ayer fallecía en Madrid, Antonio Vallejo Zaldo,voluntario del Requeté del Tercio de Abárzuza en la Guerra de Liberación, Alférez Provisional, Voluntario en la División Azul y Comandante de Infantería. El 18 de julio de 1943 le fue concedida la Cruz de Hierro, que lucía siempre con orgullo y a la que nunca renunció. Además de numerosas condecoraciones, estaba en posesión del emblema de asalto de la Werchmacht, acreditativo de más de cinco combates cuerpo a cuerpo.


Jamás abjuró de sus lealtades que se han mantenido firmes e incólumes hasta su último aliento. Hoy estará ya haciendo guardia junto a los luceros en compañía de los mejores. Brille para él la luz perpetua.


¡PRESENTE!


LFU

10 de mayo de 2012

Las Memorias de Joselito




Anoche terminé de leer un libro ciertamente recomendable, tanto para amantes como para detractores e indiferentes del mundo del toro. Se trata de un libro en el que el torero José Miguel Arroyo, Joselito, narra con especial crudeza y abierta sinceridad una trayectoria vital en la que se aprecian ciertos paralelismos con la vida del gran Juan Belmonte, espléndidamente narrada en su día por Manuel Chaves Nogales.

Confieso que la noche que comencé a leerlo tuve problemas para conciliar el sueño y es que la crudeza descarnada con la que el autor describe su terrible infancia parece sacada de la más inquietante de las pesadillas. Abandonado por su madre y separado de sus dos hermanos, su infancia transcurrió, junto a su padre en una buhardilla de diez metros cuadrados de la calle Cartagena compartida con papelinas, farlopa y hachis que constituían, junto con el juego y la bebida, la principal ocupación de su padre cuyo complejo retrato psicológico resulta paradójicamente benigno a la postre en comparación con el de su madre biológica, que no resiste el menor análisis desde el punto de vista de la moral humana.  

La historia de Joselito es de quitarse el sombrero. Como recalca en reiteradas ocasiones, el mundo del toro fue el que impidió que acabara en la cárcel o muerto por sobredosis como la mayor parte de sus compinches de la Guindalera. Es la historia de una admirable superación personal que le llevó a las cimas más altas del toreo, a base de esfuerzo, ilusión y seriedad, resultando especialmente emotiva la narración de sus grandes triunfos en Madrid.....y en Sevilla, donde hasta entonces le llamaban despectivamente, "Pepito". 

El libro muestra las grandezas y también las miserias de tan apasionante mundo, constituye una espléndida reivindicación de la fiesta nacional. Pero, más allá de esto, impresiona cómo un hombre que careció de infancia –o quisiera olvidarla- a causa de una familia desestructurada, sin un espejo donde mirarse, de espaldas a Dios, va descubriendo poco a poco, a través de sus padres adoptivos, su mujer y sus hijas el valor de la familia, de la vida, del amor y a la postre, de Dios, al que recibió por fin cuando hacía tiempo que había tocado la gloria en la tierra y que sin duda evitó que su historia acabase como la de Belmonte.

Imprescindible.

LFU