"Mi sueño es el de la patria, el pan y la justicia para todos los españoles, pero especialmente para los que no pueden congraciarse con la patria, porque carecen de pan y de justicia.". JOSÉ ANTONIO

5 de octubre de 2007

Apesta


La actuación de Garzón, una vez más, resulta inefable. Sus decisiones, lejos de estar amparadas por la búsqueda de la justicia y la defensa del imperio de la ley, desprenden un hedor insoportable a incienso monclovita. Constituyéndose en hermeneuta del artículo 3 del Código civil , ha decidido que "la realidad social del tiempo en que tienen que ser aplicadas"(las normas) es la que decida el Gobierno, en cada momento, en función de sus conveniencias políticas. Hace tan sólo unos meses justificó la vergonzante retirada de la acusación por parte de la fiscalía contra Otegui, alegando que había que tener en cuenta la realidad social -ya no del tiempo- sino del "momento". Ahora, cuando el "Gobierno de España" quiere ponerse a la cabeza de la manifestación contra ETA y su entorno, ha decidido encerrar a la mitad de los miembros de la mesa de HB, (que nadie entiende, por cierto, que lleven tanto tiempo en la calle). ¡Tiemble la Sala a la que corresponda juzgar el caso instruido por Garzón!
LFU

4 de octubre de 2007

España como nación


"Nosotros amamos a Cataluña por española, y porque amamos a Cataluña la queremos más española cada vez, como al País Vasco, como a las demás regiones. Simplemente por eso: porque nosotros entendemos que una nación no es meramente el atractivo de la tierra donde nacimos, no es esa emoción directa y sentimental que sentimos todos en la proximidad de nuestro terruño, sino que una nación es una unidad en lo universal, es el grado a que se remonta un pueblo cuando cumple un destino universal en la Historia. Por eso, porque España cumplió sus destinos universales cuando estuvieron juntos todos sus pueblos, porque España fue nación hacia fuera, que es como se es de veras nación, cuando los almirantes vascos recorrían los mares del mundo en las naves de Castilla, cuando los catalanes admirables conquistaban el Mediterráneo unidos en naves de Aragón, porque nosotros entendemos eso así, queremos que todos los pueblos de España sientan, no ya el patriotismo elemental con que nos tira la tierra, sino el patriotismo de la misión, el patriotismo de lo trascendental, el patriotismo de la gran España. "


José Antonio Primo de Rivera

1 de octubre de 2007

Un ejemplo de amor




Se llamaba Caroline Aigle. Era la primera mujer que consiguió ser piloto de caza de la Armada francesa. Llena de espíritu aventurero, se preparaba para ser también astronauta. Se había casado con un piloto; esperaban un hijo. Este pasado mes de julio, embarazada de cuatro meses, recibió una noticia espantosa: sufría un cáncer irreversible. Podía recibir un tratamiento para alargar su vida, pero eso mataría al bebé. Le aconsejaron abortar. Caroline, valiente, libró el mayor combate de su vida: rechazó el tratamiento para que su hijo pudiera nacer. Caroline murió el pasado mes de agosto; pocos días antes nacía su hijo, Gabriel. (Por cortesía de El Manifiesto)


¿Merecerá esta preciosa noticia algún segundo en los telediarios? ¿Alguna portada en los periódicos? Ejemplos como éste son los que hay que poner delante de sus narices a una juventud ayuna de referentes morales. Un ejemplo de entrega, de generosidad y de amor que debería llegar al más recóndito de los rincones de un mundo carcomido por el egoismo. Que Dios la colme de su Gloria.


LFU

28 de septiembre de 2007

Divide y vencerás



Tal debieron pensar los partidos nacionalistas al cerrar con un apretón de manos el Título VIII de la Constitución. Era cuestión de esperar y ver crecer a las nuevas generaciones educadas en el odio a España y a todo lo que representa. Y lo están consiguiendo. Una nación que no se preocupa de sí misma está condenada a la desaparición. Como en cualquier organismo vivo -y la Nación lo es- la dejación anticipa la debilidad y es entonces cuando no puede resistir el embite de cualquier agente hostil. La colosal miopía de los constituyentes, que no pensaron en las nefastas consecuencias que tendría el reparto de competencias entre Autonomías en una nación como España, sin un previo rearme moral que amortiguase las tendencias centrífugas, ha sido la causante de lo que estamos viviviendo treinta años después.

Y que nadie se engañe. Zapatero no es el verdadero culpable. No es más que un agente propicio, por la debilidad en la que ha dejado al Estado y a sus instituciones, para que se haga fuerte en nuestra nación el virus destructivo del nacionalismo. Y lo peor es que este virus, ya convertido en epidemia, está agarrándose a las raices de una España en la que muy pocos están dispuestos a partirse la cara por ella. Son muchos años los que la mayoría ha asistido indiferente al debilitamiento del sentido de la Nación española, con tal de gozar de un relativo bienestar econónico, por lo que resulta dudosa la legitimación de muchos para asombrarse de lo que estamos contemplando.

Los que ahora piden en el parlamento que se elimine el juramento a la bandera y la promesa de derramar hasta la última gota de nuestra sangre en defensa de la unidad e integridad de la Patria lo hacen con la chulería de quien sabe que esa ofensa le saldrá gratis. Son los mismos que queman nuestra bandera y los símbolos de nuestra nación ante la mirada indiferente de las fuerzas del orden. Los mismos que desde algunos diarios ofrecen fotografías del jefe del Estado para quemarlas. Saben de la extrema debilidad del Estado y se envalentonan porque no tienen nada ni a nadie que temer. Es la adrenalina del insulto cobarde sin respuesta.

Nadie puede imaginar hechos semejantes en naciones como Francia, Estados Unidos o Inglaterra. Allí no se juega gratis con los símbolos de la Nación. Y es que siempre habrá alguien que se ocupe de que la ofensa no quede sin castigo. Pues bien, para todos los españoles que han jurado la bandera y sienten el orgullo de España en sus venas, tal vez ha sonado la hora de plantar cara, en todos los frentes, a quienes están dispuestos a forzar su desaparición.

LFU

25 de septiembre de 2007

Azaña y Foxá


Sabido es que una de las enfermedades más comunes de los que forman nuestra clase política, derivada del virus de lo políticamente correcto y que afecta por igual a la izquierda y a la derecha, es la de citar con arrobo a Manuel Azaña, personaje nefasto para la historia de España al que la izquierda ha elevado a los altares con la tácita anuencia de una derecha acomplejada y con claros síntomas de alzheimer historiográfico. Claro que lo que más se cita de Azaña no es lo de "Ni heridos ni prisioneros, tiros a la barriga", "todas las iglesias de España no valen la vida de un republicano"o "España ha dejado de ser católica", sino aquello de las tres pes: Paz Piedad y Perdón, algo que está muy bien escribirlo cuando has perdido una guerra, pero que debiera haber escrito mucho antes, cuando las milicias del Frente Popular sembraban el terror delante de sus propias narices. Ayer, releyendo la magnífica novela de Agustín de Foxá, "Madrid de Corte a Checa", me detuve de nuevo en la genial y descarnada semblanza que el autor, inmisericorde, hace de Azaña, muy alejada de lo políticamente correcto, que es obligado transcribir, para compensar tanto botafumeiro:

"Tenía una cara ancha, exangüe, con tres verrugas en el carrillo, y unos lentes redondos, bajo las cejas alzadas. Vestía de oscuro. Hablaba frío, despectivo, extenso. Construía la frase literariamente salpicándola de cinismo, de ironía, de orgullo, porque quería "epatar", desconcertar, herir. Era árido y de metáforas apagadas. Se veía la carga enorme de rencor y desilusión, que era su motor y su fuerza. Era un lírico del odio, un polemista de la venganza.

Allí estaban de pie, detrás de él, sus largos años de humillación y de silencio. Hería su brazo porque había sido amansado demasiado tiempo por el manguito burocrático, y quemaba su lengua sometida a los humildes "un servidor" o "a las órdenes de su señoría" del registro de últimas voluntades.

Era el símbolo de los mediocres en la hora gloriosa de la revancha. Un mundo gris y rencoroso de pedagogos y funcionarios de Correos, de abogadetes y tertulianos mal vestidos, triunfaban con su exaltación. Era el vengador de los cocidos modestos y los pisos de cuarenta duros de los Gutiérrez y González anónimos, cargados de hijos y de envidia, paseando con sus mujeres gordas por el Parque del Oeste, de los boticarios que hablan de la Humanidad, con h mayúscula, de los cafés lóbregos, de los archivos sin luz, de los opositores sin novia, de los fracasados, de los jefes de negociado veraneantes en Cercedilla, de todo un mundo sin paisaje ni sport, que olía a brasero, a Heraldo de Madrid y a contrato de inquilinato."

LFU

21 de septiembre de 2007

Mi hermano mayor

Mañana, José Antonio -mi hermano mayor- cumple 50 años, y a mí me sigue pareciendo muy joven (señal inequívoca de que yo también me estoy haciendo mayor). Cualquiera que le conozca sabe lo difícil que resulta hacerle un regalo original. Por eso, mientras pienso qué puede hacerle ilusión, he decidido dedicarle unas líneas en esta mi humilde tribuna.

No creo que haya en el mundo mejor hermano que él. Cargó desde muy temprano con el peso de la primogenitura –de ocho hermanos- y decidió que debía aliviar a mis padres, en tiempos de dificultades, de la enorme carga que representábamos ocho bocas que alimentar, ocho cuerpos que vestir y ocho mentes que educar. Para ello abandonó el mundo durante casi cuatro años, en los que erosionó no sólo las coderas de sus chaquetas, sino también el mármol blanco de su habitación, que también era la mía. Y aquél muchacho travieso de quien los jesuitas tan poco esperaban, venció con tesón y sobre todo con amor, la imposible enredadera de la Ley hipotecaria. Todavía me emociono al recordar el abrazo en el que nos fundimos un frío día de diciembre de 1986, tras escuchar el número que todos teníamos agarrado en las entrañas.

Desde entonces ha sido para mis padres un hijo ejemplar y un segundo padre para todos nosotros. Sabe disfrutar intensamente de la vida, pero no se siente a gusto si los que le rodean no pueden hacer lo mismo. Sabe dar sin esperar nada a cambio y es que su cuerpo no está hecho a la enorme medida de su corazón.

Dios le ha concedido, aunque algo tarde, el enorme regalo de la paternidad. O quizás, en el momento oportuno, cuando los demás hermanos ya no le ocupamos -y preocupamos- tanto y puede dedicarse en cuerpo y alma a la que se ha convertido –con tu permiso, querida cuñada- en la verdadera dueña de su corazón: su hija Ana, a quien dedico estas líneas, felicitándola de corazón en la celebración de un día especial en el que la Providencia quiso que vinieran al mundo las dos personas que, con el tiempo habrían de darle la vida….y el amor.

LFU

20 de septiembre de 2007

Aviso a los lectores de ARRIBA

He modificado la dirección de este blog, que de ahora en adelante es algo más sencilla: www.arriba-lfu.com. Aunque me aseguran que el sistema os redireccionará a la nueva dirección de forma automática, lo aviso, por si tuviérais algún problema.

LFU